Poesía

“Los poemas no perduran como objetos, sino como presencias. Cuando lees algo que merece recordarse, liberas una voz humana: devuelves al mundo un espíritu compañero. Yo leo poemas para escuchar esa voz. Escribo para hablar a aquellos a quienes he escuchado.”

–Louise Glück

  • Fluoxetina

    Fluoxetina

    20 mg para su nombre 40 mg para su voz y el resto del frasco para aceptar que no era amor

  • Intersticio

    Intersticio

    Y es que dijiste que serías eterno, como luz de estrella… sempiterno. Y es que ni la luz de estrella es eterna. Y es que lo único eterno es la muerte.

  • Ser tía

    Ser tía

    Hay algo en esa voz pequeña que te desarma, que te limpia, que te recuerda que el amor puede ser simple y absoluto.

  • Monterrey

    Monterrey

    En el silencio las ciudades fantasmas no son de asfalto caliente que te quema los pies, sino de rostros y nombres escupen mis ruinas en el inconsciente del universo.

  • Quemar las naves

    Quemar las naves

    No será mi deseo conquistar imperios milenarios, ni impedir una cobarde retirada, ni adentrarme en tierras desconocidas, tan solo renunciar a la ilusión hiriente de quien cree que puede volver al mismo lugar del que ha partido.

  • Oda

    Oda

    Lánguida figura de nazareos rizos negros. Silenciosa presencia de escandalosos apetitos volcánicos, insaciables.

  • Sol cítrico

    Sol cítrico

    El toque ácido de un sol cítrico para apagar el sabor de la mañana.

  • Psicólogo

    Psicólogo

    Cuatro años han pasado desde que comenzamos a trabajar con mi cabeza. A reconocerme más, a reconciliarme con mis demonios, y a no morir de ansiedad.

  • Superstición

    Superstición

    Cuando cruzo un sitio de construcción, evito pasar por debajo de alguna escalera que insinúe un mortal triángulo escaleno, y rezo para que en mi camino no se atraviese ningun gato fatalmente negro.

  • La alegoría del mercurio

    La alegoría del mercurio

    Lo que me persigue son mis suspiros, y este deseo crudo, absoluto, de que dejes dentro de mí un peso lento, planetario creciendo en mi interior

  • Sombras que duelen

    Sombras que duelen

    Tus pasos se fueron dejando silencio, y yo aprendí a hablar con paredes que no responden.

  • No voy

    No voy

    No sé desear sin amar porque no sé calmar la marea —voy a abrazarte con todo mi cuerpo, mis brazos alrededor de tu cuello, mis piernas en tu cintura—; esa que surge de mis pulmones al tratar de nadar hacia tus manos una vez más.