• Quemar las naves

    Quemar las naves

    No será mi deseo conquistar imperios milenarios, ni impedir una cobarde retirada, ni adentrarme en tierras desconocidas, tan solo renunciar a la ilusión hiriente de quien cree que puede volver al mismo lugar del que ha partido.

  • Superstición

    Superstición

    Cuando cruzo un sitio de construcción, evito pasar por debajo de alguna escalera que insinúe un mortal triángulo escaleno, y rezo para que en mi camino no se atraviese ningun gato fatalmente negro.

  • Mansión

    Mansión

    A pesar de que te empeñes en negar el cariño que en tu interior escondes, me basta con detenerme en tu mirar, y enseguida sé que me correspondes.

  • Vestigio

    Vestigio

    Ya vendrán otros que en sus corazones guarden los mismos anhelos inútiles, los mismos deseos insatisfechos, la misma ambición estúpida que yo.

  • Uruapan

    Uruapan

    Tu grito se alzaba sobre el silencio de las sepulturas. Buscaba, en lo más profundo de las almas, a la voluntad rendida ante el miedo.

  • El país donde todo te pertenece

    El país donde todo te pertenece

    Del otro lado del continente, del otro lado del océano, del otro lado del mundo. En el lugar más lejano que existe, hay un país donde todo te pertenece.

  • Nuestro nombre

    Nuestro nombre

    Porque sin tu nombre no estoy completo, porque tu nombre esconde mi recuerdo: siempre habrá un rastro del uno en el otro.

  • Tabla periódica

    Tabla periódica

    De las calles el reglamento, una fecha de nacimiento, en la escuela mis años de formación, la carrera que dicen de mi elección, la tabla periódica y sus elementos.

  • Las aguas del olvido

    Las aguas del olvido

    Mi piel entera se resistía, con la aversión de quien atenta contra su naturaleza, pero no tuve remedio y me armé de valor, porque para llegar a mi cabeza había que filtrarse por cada uno de los poros de mi abandonada piel.