Writing

  • Quemar las naves

    Quemar las naves

    No será mi deseo conquistar imperios milenarios, ni impedir una cobarde retirada, ni adentrarme en tierras desconocidas, tan solo renunciar a la ilusión hiriente de quien cree que puede volver al mismo lugar del que ha partido.

  • Ese verano

    Ese verano

    Ese verano trabajamos lado a lado, aprendiendo poco a poco nuestros nombres, nuestras historias y las formas silenciosas en que nuestras almas parecían entenderse, incluso si nuestros cuerpos nunca cruzaron esa línea.

  • Oda

    Oda

    Lánguida figura de nazareos rizos negros. Silenciosa presencia de escandalosos apetitos volcánicos, insaciables.

  • Sol cítrico

    Sol cítrico

    El toque ácido de un sol cítrico para apagar el sabor de la mañana.

  • Psicólogo

    Psicólogo

    Cuatro años han pasado desde que comenzamos a trabajar con mi cabeza. A reconocerme más, a reconciliarme con mis demonios, y a no morir de ansiedad.

  • La extraña misericordia de estar vivo

    La extraña misericordia de estar vivo

    El café se enfriaba sin tocar, la luz cambiaba, y en ese pequeño cuarto de metal y sombra sintió la extraña misericordia de estar viva: inadvertida, innecesaria, pero innegablemente aquí.

  • Superstición

    Superstición

    Cuando cruzo un sitio de construcción, evito pasar por debajo de alguna escalera que insinúe un mortal triángulo escaleno, y rezo para que en mi camino no se atraviese ningun gato fatalmente negro.

  • Tiempos de sequía

    Tiempos de sequía

    Me permití marchitarme en los tiempos de sequía, cuando tus palabras no eran constantes, y extendí mis manos para ver si alcanzaba un poco de tu atención, como quien busca algo en un cajón revuelto con el paso del tiempo, entendiendo que nunca lo encontraría.

  • La alegoría del mercurio

    La alegoría del mercurio

    Lo que me persigue son mis suspiros, y este deseo crudo, absoluto, de que dejes dentro de mí un peso lento, planetario creciendo en mi interior

  • Amarillo

    Amarillo

    Tú me enseñaste el arte de acomodar libros y apuntes para aparentar una faena de tareas y sacrificio sobre el escritorio, para conservar el privilegio de quienes se entregan a la noche y la despiden igual, para beberse la madrugada.

  • Cinco minutos

    Cinco minutos

    Me aburre no estar haciendo nada, y aunque sé que debería estar haciendo otras cosas no las empiezo.

  • Agua fría 

    Agua fría 

    Levantarme y buscarme entre las aguas sin tiempo, llevarme cargando siempre hasta que habite en mi cuerpo, mirar al monstruo parado y rescatarme de mí.