Ese verano trabajamos lado a lado, aprendiendo poco a poco nuestros nombres, nuestras historias y las formas silenciosas en que nuestras almas parecían entenderse, incluso si nuestros cuerpos nunca cruzaron esa línea. El tiempo pasó y la vida siguió su curso, y empecé a salir con alguien más, alguien amable, dulce y bueno conmigo en todos los sentidos, pero de algún modo nunca fue lo mismo. Porque incluso ahora todavía me descubro extrañándote, recordando la forma en que pasabas en tu moto con ese casco oscuro y los tatuajes en tus manos, pequeños detalles que se quedaron conmigo mucho después de que aquel verano se hubiera ido.
Fotografía por Ignacio Isaac Soto // Rev/Scan en Dichroic Film Lab

Creadora audiovisual y emprendedora creativa enfocada en desarrollar experiencias digitales y proyectos que conectan música, emociones y storytelling.
