A pesar de que te empeñes en negar
el cariño que en tu interior escondes,
me basta con detenerme en tu mirar,
y enseguida sé que me correspondes.

Aunque los impulsos de tu alma ahogar
quieras, y te impongas condiciones,
cuando junto a mí empiezas a fantasear,
¿a dónde vuelan tus tantas objeciones?

Temerosa, para no enamorarte,
con doble cerradura clausuraste
la puerta que conduce a tu corazón.
¡Pero no conseguiste anticiparte!,
pues cuando ahí dentro te atrincheraste,
ya vivíamos dos en esa mansión.

Fotografía por Edgar Rocha