
Del otro lado del continente,
del otro lado del océano,
del otro lado del mundo.
En el lugar más lejano que existe,
hay un país donde todo te pertenece.
Y en los nombres de todos
se encuentran, una tras otra,
las mismas letras que en el tuyo.
Y en los rostros de todos
se insinúan las mismas facciones
que acariciaron las yemas de mis dedos.
Y en las palabras de todos
se escucha la misma cadencia y acentos
que mis oídos conocieron en tu boca.
Ahí los árboles crecen cuando hablas
y las personas hablan con tu lengua.
Los ríos nacen por donde caminan tus pies
y desembocan en lagos del color de tus pupilas.
Los días empiezan cuando abres los ojos
y terminan cuando te vas a dormir.
Fotografía por Karen Anahi Olvera Vargas
