¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Hacer algo diferente fue uno de los motivos para crear el proyecto: la búsqueda de una realidad diferente, más justa en la industria editorial y más plural para lxs lectorxs.

El proyecto nació en 2018 y el panorama de hace siete años era muy diferente al actual. Bueno, no tan diferente, porque luego uno se sorprende; nos gustaría que el cambio fuera mucho más evidente, pero hace siete años todo era mucho más complejo para las mujeres y disidencias escritoras y editoras.

Llegar a cualquier librería de la ciudad era someterse a una mayoría de libros escritos por hombres en cualquier estante, y a muy pocas editoriales independientes expuestas. Las librerías no eran espacios que invitaran a leer mujeres por lo tanto, muy pocos lectores lxs consideraban en su selección ¿Dónde estaban las mujeres escritoras contemporáneas, antiguas, latinas, indígenas, negras, lesbianas? Frente a esa realidad, lxs fundadores pensaron que era una buena idea abrir un espacio dedicado a la literatura y escritura de mujeres, y así empezó U-Tópicas. Librerías de mujeres. Hoy el proyecto es diferente: hemos ido cambiando de manera natural, como todo cambia de acuerdo a contextos, necesidades y mucha reflexión y atención. Pero creo que mantenemos la idea de darle prioridad a voces que no son escuchadas porque no responden a los intereses del sistema.

También hay algo que considero muy importante en la creación del proyecto, y es que desde el inicio también construimos un catálogo de artistas y artesanas mujeres que, al igual que las escritoras, no conseguían un lugar donde compartir, distribuir y mostrar su trabajo: bordadoras, tejedoras, artistas plásticas, ilustradoras. Esta es una comunidad también muy importante en nuestro proyecto, y muchas de las artistas nos han acompañado casi durante los últimos siete años.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Somos un equipo pequeño, pero hacemos cosas muy diferentes. Aunque estoy segura de que cada quien tiene su actividad favorita, creo que hay cosas puntuales en las que todxs sumamos esfuerzos y disfrutamos mucho. 

Hay una dinámica que se genera en la librería que es el tema del mes. Cada mes, un librerx diferente hace una selección de libros relacionados con un tema y lo exhibe en un lugar especial de la librería y en la página web. Es emocionante tanto para quien le toca ser el curador de ese mes, como que hay un impulso creativo, pero también para los demás; siento que todxs estamos esperando ver cuál será el siguiente tema. Hemos tenido selecciones muy interesantes, que le apasionan o conmueven al equipo, como duelo, perros, cosas pequeñas, vida silvestre, mudanzas, y así muchos otros que nos revelan libros que quizás nunca habíamos visto.

También pienso que, cuando tenemos ferias del libro en lugares que nos gustan mucho, en otras ciudades o con propuestas que nos interesan, todxs hacemos equipo para llevar la mejor selección, un montaje lindo, un desmontaje práctico, subir contenido divertido. En esos momentos todxs nos estamos apoyando, pendientes del otrx, para que todo salga bien. Se genera una sensación familiar que disfruto un montón.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Hay dos espacios que me parecen preciosos y no dejan de maravillarme aunque vaya seguido a la librería. El primero, en realidad, son varios: las selecciones especiales curadas en la librería. Hay una que es la que comenté en la pregunta anterior, el tema del mes, pero también tenemos una sección especial que se llama recomendaciones de nuestrxs librerxs. Ahí todxs tenemos una sección de entre diez y veinte libros que nos gustan y la vamos actualizando cada dos meses.

Además, tenemos la editorial del mes, y es maravillosa porque hacemos esfuerzos por proponer editoriales independientes, raras, curiosas, editoriales de gente que queremos y admiramos. Siento que esa sección resulta una gran recomendación, pero también es una evidencia muy clara de los gustos personales de quienes trabajamos en la librería.

También tenemos una sección de librerx del mes. Aquí invitamos a alguna persona externa de la industria editorial para que nos plantee una selección de acuerdo con un hilo conductor. Hemos tenido escritoras, creadoras de contenido y libreras que admiramos mucho. Además, hemos construido un archivo muy bonito en nuestras redes a partir de estas selecciones.

Sin duda, yo llegaría a la librería y me iría de manera directa a las selecciones especiales: hay mucho cariño, pasión y conocimiento que se comparte allí.

El otro espacio —que también son varios— son las paredes forradas con las maquetas de los libros de nuestra editorial. Tenemos páginas sueltas de nuestros libros, así como piezas internas sus artes e ilustraciones. Es muy divertido pasar un ratito leyendo estos libros en la pared, con un ritmo y desorden particular.

Y bueno, ahora sí creo que otra cosa que no me perdería sería comprar un librito y pasar al jardín para tomarme un cafecito.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Sin duda, la pandemia ha sido un desafío que ha tenido un gran impacto en el proyecto, así como el hecho de convertirnos en editorial. Pero el primero, sin duda, fue muy retador porque el proyecto estaba naciendo.

La librería era un espacio muy pequeño y hacíamos catálogos, inventarios e ingresos de libros manuales, todo con un ritmo y tiempo lentos; éramos un equipo chiquitito. Con el confinamiento, la lectura aumentó y nuestra comunidad crecía y crecía: fue como un estremecimiento que nos empujó al cambio.

Era más evidente la necesidad de tener un espacio web, pero también un espacio más grande. Así que iniciamos con la página y los envíos a todo el país. A pocos meses de regresar de la cuarentena, nació la idea de mudarnos a otro espacio: pasamos de un local con una sala de libros y un medio piso arriba para presentaciones, a un espacio con tres salas y galería.

Este cambio también hizo que la idea de librería de mujeres se expandiera hacia una librería que contemplaba movimientos sociales, derechos humanos y feminismos. Creo que fue un proceso expansivo en todo el sentido de la palabra.

Expandimos nuestras ideas, nuestras actividades, nuestro compromiso con el mundo de los libros, con nuestra comunidad, con las causas que consideramos justas. Expandimos nuestra manera de pensar y de ver el mundo del libro en el que estábamos transitando.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Uno de los recuerdos más bonitos que tenemos en la librería es que nuestro catálogo inicial se iba construyendo con los libros que nos pedían y que también la misma comunidad nos recomendaba, con temas que nos sugerían o incluso las mismas autoras que llegaban con sus libros.

Creo que nuestra guía principal siempre va a ser esa: escuchar lo que la gente nos está pidiendo, las personas involucradas: lectores, editores, escritorxs, editoriales, distribuidorxs, creadorxs de contenido; todxs lxs que nos mantienen como un espacio vivo.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Tenemos una colección de más de 120 mujeres U-Tópicas, es una colección de retratos ilustrados por un artista argentina Eulogia Merle y creo que cualquiera de ellas que viniera y nos hiciera recomendaciones de libros sería increíble, y de hecho hemos tenido la suerte de que esto haya ocurrido alguna vez.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Sí, tenemos un libro de visitas hermoso. Allí nos dejas dibujos y frases que son un archivo precioso de la historia de la librería. Ya llevamos como tres libros llenos.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
U-Tópicas no podría ser otra ciudad que no fuera CDMX, cuando comentaba con el equipo sobre esta pregunta Silvia, una de nuestras libreras, decía que la librería era tan porosa como la CDMX, y estoy completamente de acuerdo. Además es un escenario tan cambiante, dinámico y emocional, a veces tan conmovedor y monstruoso a la vez, que sin duda sería la ciudad.  

Me encantaba la idea de pensar en un disco, pero somos tantas las personas que le vamos poniendo ritmo a esto, que también lo conversé con el equipo y Johann, otro de nuestros libros comentó que sería un disco donde se van poniendo canciones, así que creo que sería un disco MP3 de los viejitos con un mix de todo, con una incoherencia absoluta que terminaría siendo coherente.

Respuestas por Laura Linares Colmenares, coordinadora de proyectos y alianzas externas en Ú-tópicas.