Infancia cómeme viva, trágame y defécame en la nada.
En el silencio las ciudades fantasmas no son de asfalto caliente que te quema los pies, sino de rostros y nombres que escupen mis ruinas en el inconsciente del universo.
Ya no hablo.
Mira cómo me quedo quieta.
Mira cómo amo con absurda tristeza la vida que vino después de ti.
Dame calor de bienvenida pero no me bien-vengas,
no vengas infancia mía.
Niñita, no te me opongas, déjame pronunciar tu nombre para poder desalojarte,
deja ya la ciudad en ruinas.
Clavarte en mis ojos cada aurora no te soluciona el número 20,
véngate de mí y de quien fui.
Ábreme la herida y duerme ahí después correrme y quédate solo con ella.
Fotografía por Larren Lee // Rev/Scan en Foto Hércules

Nací en Guadalajara, pero he vivido en las tres ciudades más grandes del país. Me he dedicado casi toda mi vida al arte y en mi obra reivindico la infancia desde lo creativo.
