¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
La idea del duelo siempre estuvo bastante presente, una especie de pérdida de cierta identidad, lugares de fuga y búsqueda de conexión con algo superior. Creemos que las canciones cargan, desde distintas perspectivas, cuestiones existencialistas. Hay una incomodidad o tensión respecto del ser y sus formas. A lo largo del proceso figuras de paisajes como bosques, rutas, entre otros, tuvieron su protagonismo.
¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Quedaron solo dos canciones afuera, porque estábamos muy seguras de las que entraban en la narrativa del disco.
¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
El proceso fue distinto al sencillo doble que sacamos en el 2022, porque la grabación y la producción se dieron al mismo tiempo y fue un proceso más largo, que incluyó un taller de proceso de aprendizaje y creativo. La base sólida siempre fue lo colectivo. Todas estuvimos presentes en cada instancia, en conjunto con el productor del disco Fabrizio Rossi. Fue un trabajo constante de propuestas, debates y discusiones entre todxs lxs que estuvimos creándolo y nos tomamos el tiempo necesario para eso.
¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué?
“Estupideces” fue la canción más difícil de cerrar. Creemos que por la dificultad de integración de todos los elementos y el deseo de mantenernos fieles a lo que era la canción en sí, que tiene algo caótico. También era una canción que cuando la hacíamos en vivo siempre tenía una recepción particular.
Dos personas participaron activamente en los arreglos, lo cual se diferencia de las demás. También es paradójico porque fue la primera canción que compuso la banda y por alguna razón fue la que más nos costó.

¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Justamente la intuición y el error son los pilares de la composición de las canciones, del proyecto en sí y de la relación que tiene cada integrante de la banda con su manera de hacer música.
¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
El orden de las canciones sigue una narrativa un tanto espontánea e intuitiva. Sí tomamos en cuenta de qué hablaba cada una y escuchamos una especie de recorrido por distintos estados y preguntas. Fue de lo primero que se decidió al empezar el trabajo de grabación y producción y además fue de las únicas cosas que nunca nos cuestionamos una vez que lo establecimos.
Fotografías por Ignacio Dansilio

La banda surgió en la ciudad de Montevideo en 2019. Su sonido post-rock, se mezcla con elementos electrónicos y folk, creando atmósferas hipnóticas a la vez dulces e inquietantes.
