anónimo

¿Cómo empezó a escribirse anónimo? ¿Desde el inicio lo pensaste como un álbum conceptual o fueron las canciones las que terminaron conectándose entre sí?
Fue un proceso bastante caótico. No es que hubiera una idea, un concepto de antemano, sino que se fue construyendo canción a canción. Después apareció la idea de llamar al disco “anónimo” casi a último momento cuando definí el orden del disco. Fue duro definir el orden porque las canciones tienen tanto carácter que quería que se fuera construyendo un único relato, y al trabajar canción por canción, fue un desafío para mí. Se fue dando muy despacito, fue como ir descubriendo qué era lo que el álbum venía a traer y hasta último momento no tenía como tener una idea clara sobre eso, pero luego en algún momento dado apareció, y apareció el nombre, y apareció todo junto; estaba muy claro que tenía que llamarse así.

¿Cómo encuentras el equilibrio entre lo comercial y el puro placer de crear? ¿Te pesa esa dualidad cuando estás componiendo?
No me pesan otras cosas no relacionadas al mundo de la industria y a las responsabilidades que eso conlleva, como tener que adoptar mis tiempos o ciertas líneas de tiempo y obligaciones que están ordenadas dentro de una agenda. A veces poner una fecha a ciertos lanzamientos hace que uno tenga que ordenar la vida, pero a veces me ayuda a ponerle fin a ciertos procesos, pero no en mi forma de hacer.

Por suerte nunca siento el momento de poder comercializar –por así decir– lo que uno hace. Comienza cuando la cosa ya está hecha, no cuando el álbum ya existe; ahí comienza el proceso de demostrarlo y quizás como la etapa de la agenda de la industria o más comercial, pero en el momento de hacer, es un momento de mucho placer y mucha libertad.

Compusiste, produjiste y grabaste desde tu estudio en casa. ¿Qué tanto influye ese espacio íntimo en las decisiones que tomas al hacer una canción? ¿Hubo alguna que haya cambiado por completo desde su versión inicial hasta la final?
La mayoría de las canciones de “anónimo” se fueron dando como pequeñas células que fui grabando y fueron creciendo exponencialmente, muchas canciones tuvieron muchas versiones como “la noche” que tuvo no sé cuántas maquetas distintas y reversiones de esa canción. Fue una quizás de las que tuvo el proceso más largo hasta llegar al resultado de la canción que al final decidí editar la versión. A diferencia de “Claroscuro” que fue grabado en un contexto mucho más natural, en el bosque a las afueras de la ciudad. Este disco tiene su costado más urbano, más que nada por los personajes y la letra que siento que hablan de este espacio y de habitar una casa. Me parece que hay algo en un contexto más cercano, más chiquito, no tanto sobre los elementos, el vacío y la montaña. No tiene mucho que ver con mi primer disco y el lugar donde fue grabado, a mí siempre me gusta trabajar en mi casa, me gusta esta idea de refugio, de montar mi estudio.

En la ciudad o en cualquier lado siempre viajo con con mis herramientas y grabo como apenas llego a algún lugar, armo esta cuevita donde me pongo a grabar y obviamente el día a día y mis hábitos influyen después en esos resultados, pero este disco definitivamente tiene quizás un alma más cercana a la ciudad

Aunque tú llevas la dirección creativa del proyecto, en el disco también colaboran otrxs músicxs y productorxs. ¿Qué papel juegan esas colaboraciones en tu proceso? ¿Cómo eliges con quién trabajar y cómo dejas que entren en tu universo sonoro?
A veces se aparecen situaciones inesperadas, a veces tengo ganas de colaborar con ciertos músicos que no termina sucediendo porque en el proceso de estar trabajando mucho en solitario, a veces termino resolviendo y esas ideas que se aparecen son casi influencias que después se plasman en mi propia forma de hacer, pero luego también me pasó en este disco que viajando a la Ciudad de México hace ya dos años, estando allá tenía mis maquetas y me topé de casualidad con Alex Lázaro que es un músico español que a me gusta mucho y que ya veníamos hablando y nos conocemos; hoy en día somos amigos y lo invité a grabar al estudio de un amigo allá en Ciudad de México, me prestó su estudio para grabar unas percusiones que yo me imaginaba en alguno de los temas y ya vi algo impreso que a mí me hacía acordar a Alex porque fue como una influencia también en en ciertas partes rítmicas del disco. 

Poder grabar con él fue alucinante, él es muy lindo cuando suceden esas colaboraciones y suceden de una forma tan mágica y organizada, eso fue maravilloso.

Después coproduje alguna de las canciones del disco, momentos claves. A mí me pasa que suelo estar trabajando en las canciones y hay algo del sonido que ya queda impreso en esa canción, pero muchas veces encuentro nudos o ciertos desafíos que no logro resolver y ahí es donde siempre se me aparecen personas, como fue Juan Stuart en “lo_divino” o Ezequiel Kronenberg en “la noche”, que también fue quien mezcló el disco. Y Cruz en “las espinas” que vinieron a aportar algo muy propio en canciones muy específicas. Es lindo también el proceso de trabajar, solo poder colaborar con alguien es un momento de mucho placer porque las decisiones son de a dos y es un momento más colectivo y de tomar un mate con el otro. Es algo que también se disfruta mucho.

¿Qué estás leyendo últimamente? ¿Hay algún libro, película, imagen o sonido que haya sido clave o una especie de motor mientras hacías este disco?
En este disco muchas cosas se me aparecen, no sé si conscientemente había algo en el proceso que me estaba acompañando, pero sí, hubieron cosas que estuve leyendo. Me gusta mucho Rafael Pinedo, que es un escritor muy raro argentino que ya falleció y publicó muy poco, sus libros son muy extraños y muy oscuros, bastante retorcidos pero tiene una forma de escribir y de graficar y construir mundos que me parece fascinante.

Hay algo del impreso en este disco de escritores, escritoras y poetas que me acompañan desde siempre, soy muy fan de Leila Guerriero que es una escritora, ensayista y periodista también de Argentina, me gusta Marosa di Giorgio, que es una poeta uruguaya. Tantas tantas cosas que se me aparecen que podría seguir nombrándolas, pero yo creo que siempre están esas influencias dando vueltas, uno no crea desde la nada, al final es una mezcla.

En canciones como “lo divino” o “las espinas” hay una tensión muy clara entre lo frágil y lo intenso. ¿Cómo te relacionas con esa dualidad al escribir? ¿Te sientas con una idea clara o dejas que el caos del proceso diga lo que tenga que decir?
Siempre creo que el caos del proceso dice y ordena las ideas, de hecho mi forma de escribir –más que nada la parte más lírica de las canciones, las letras y la poesía– suele estar muy ligada a la melodía de la canción. La palabra casi siempre se escribe cantada, casi nunca escribo desde una letra, o de escribir para mí la melodía y la letra; la palabra va de la mano siempre. 

Esos significados se van revelando solos, así como el disco, el concepto y el nombre surgieron una vez que pude vislumbrar un poco cuál era el disco. Lo mismo pasa con las canciones, me suele pasar que me siento con intenciones de escribir algo y se aparece siempre algo que me sorprende, algún significado, alguna idea que no estaba antes ahí sino que se apareció y eso me emociona mucho. Es parte de lo que me moviliza a hacer música y que se aparezcan y desaparezcan esas ideas conscientes en algún lado, me vienen a decir algo también. A veces son ideas más tiernas y a veces son ideas más borrosas, pero siempre en el tiempo una vez que las veo en retrospectiva, toman una identidad y se ordenan. Cuando las toco en vivo suelen aparecer otros significados, entonces es una idea que está muy viva y nunca toma una sola forma.

Has vivido en Bolivia, Nueva Zelanda y Argentina. ¿De qué forma sientes que esos desplazamientos aparecen en tu música? ¿Te sientes parte de alguna escena o prefieres mantenerte un poco al margen, más libre?
Creo que hay un componente de nostalgia en mi música y de haber estado tanto tiempo lejos de mi casa y de mis raíces, que eso se filtra en en mi música y obviamente otras influencias que también aparecen de haber estado lejos y haber conocido otras raíces musicales.

Quizás a raíz de esto también siempre me sentí como un bicho raro, yo siento que mi país es claramente Argentina y me encanta vivir acá y mis raíces también están acá, mi familia, mis amigos, pero también tengo muchos amigos alrededor del mundo y me acostumbré desde muy chica a vivir en otros contextos, entonces esa sensación de poder haber vivido tan chica en tantos lugares perduró en en mí y creo que eso aparece en mi música y creo que a la vez eso hizo que no  me guste definirme y tomar una forma. Siento que el tiempo irá diciendo a ver qué es lo que va a ir sucediendo en relación a mi música y también a mis formas.

Pero claramente eso de no pertenecer a ningún lado me hace no optar por pertenecer a una escena o catalogar mi música, o sea, creo que que tampoco soy yo la que tenga que definir eso, sino que esas cosas se dan, se ordenan solas.

El próximo 14 de octubre vas a presentar anónimo por primera vez en México. ¿Cómo te preparas para traducir un disco tan íntimo y experimental al escenario en vivo? ¿Qué te interesa provocar en el público durante un show como el del Foro Indie Rocks!?
Me da mucha ilusión poder volver con este disco a la Ciudad de México y también porque vamos a ir a otras ciudades y ya vengo de de de presentar este show en otros lugares; es único y distinto lo que sucede más allá de que ya haya un cierto relato en en el show en vivo y siempre es distinto, me da mucha curiosidad qué va a ser también lo que suceda en en la Ciudad de México.

Yo siempre digo que cuando uno toca no es solo uno quien va ahí a poner las intenciones sino que sucede algo también con la gente y se construye con las personas que están presentes. Para mí siempre es una novedad y no hay una idea premeditada, más bien una curiosidad de qué es lo que va a pasar en ese lugar. Me parece que eso es lo que termina haciendo que tocar sea muy mágico y muy único. 

A mí me gusta mucho reversionar la música y traducirla a esa experiencia de una forma particular, que a mí también me signifique una renovación y pasan cosas muy maravillosas; hay momentos de mucha intensidad, hay momentos muy texturales, de mucha intimidad.

Fotografía por Victoria del Sel
Gracias especiales a Nicole Vargas por facilitar la entrevista :)