¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guió el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
Teníamos la idea muy interiorizada de grabar el disco en directo, añadiendo voces o elementos, pero que la toma fuera en vivo. También que queríamos grabar en cinta porque te hacer trabajar de una manera muy de concentración en el tocar y nos apetecía mucho esto. Creo que es algo que el oyente percibe y sin duda nosotros hemos vivido intensamente.
¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Solo han quedado dos canciones fuera, una porque no tenía letra, no conseguí dar con ella, y la otra porque la letra no me gustaba mucho. O sea que supongo que la letra es un factor importante para decidir cuáles canciones van en el disco. Musicalmente tienen que gustarnos también, pero nos resulta más fácil trabajar una canción si la letra está bien.
¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
Básicamente el tiempo, hemos hecho una pausa de tres años sin directos y cuatro desde la ultima grabación y esto ha servido para meternos en mil otras historia que sin duda han realimentado al grupo. Yo particularmente me he dado más tiempo para hacer canciones y es algo que no hacía desde mis primeros discos. Al decidir grabar juntos también nos empujó a trabajar con productor e ingeniero y esto es un cambio muy fuerte en relación a los otros álbumes, ya que estábamos muy metidos en el sonido. En este disco nos hemos focalizado más en tocar y escuchar.
¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué?
Un par. “Ni rei ni Déu ni patria” no sé por qué nos costaba mucho en los ensayos, tenía muchas dudas con la canción, con la letra… pero tenía algo que la hacía especial y no queríamos abandonarla. Por suerte cuando la planteamos en la grabación Luke vio claro algunos cambios de estructura que fueron parte de la solución, también cambió un poco la melodía de voz y ganó mucho. Al mismo tiempo Paco Loco (ingeniero) le dio un sonido de sala muy grueso y es ahora una de mis canciones favoritas del disco. Pasó algo semejante con “El misteri de la mort”, tenía un rollo mucho más tranquilo sin batería y tampoco nos convencía, Luke Temple (productor) la visualizó en plan mucho más punk y ahora nos encanta también!
¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Al estar grabado en directo y cinta, el error ha tenido un peso crucial en este disco! Está ahí todo el rato pero en su forma más sentimental, al final lo que buscábamos en este disco es que cada canción tuviera una emoción, y esto acaba superando siempre al error. Preferimos una toma con errores musicales o técnicos, que una toma sin emoción. La intuición de Luke y Paco también fue muy importante, necesitábamos un empujón y ellos nos dieron el justo y necesario!
¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
Más que una narrativa lo pensé como un buen viaje, me gusta pensar el orden teniendo en cuenta las cara del vinilo. Y tenía claro cómo acabar la primera cara y la segunda, a partir de ahí fui probando y moviendo piezas hasta que todas la canciones cogieron su lugar perfecto.

Un nombre clave de la escena musical catalana de la última década. Con un discurso único y poco complaciente, siempre en una búsqueda constante de cambio, el cuarteto ha protagonizado giras maratonianas y encadenado una serie de álbumes referenciales como “Por què es grillen les patates?” o “N.S.C.A.L.H.”
