Bajo El Verde De Tus Ojos (Carta A Tu Muerte)

Han sido tiempos muy difíciles sin ti.
A veces la sensación de ya no poder hablar contigo me ha presentado a la demencia muy de cerca, no quiero volverme loco, pero en verdad quisiera hablar contigo una última vez.
Quizá ésta es esa vez.
Sé que leerás estas letras a través de mis ojos, que sentirás lo que yo cada que escriba una palabra, porque no puedo pronunciarlas ya que mi voz se quiebra. Al menos al escribir puedo fluir, llorar y quebrarme sin dejar de escribir.
Hay bastantes recuerdos que giran en mi cabeza y vienen cada noche, cada que mi vista se topa con algo que se relaciona contigo.
Me hubiera gustado que estuvieras ahí si en algún momento logro algo magnífico y decirte: “mira hasta donde he llegado, al fin me decidí a escribir como siempre me lo pediste”. Me parte el corazón saber que hay cosas que no vamos a vivir juntos, fuiste una de las razones por las que llegué tan lejos… por la que me esforcé.
No sé dónde estás, no creo en un cielo o un infierno, los estereotipos de vida después de la muerte se rompieron cuando te fuiste, pero estés donde estés espero estés tranquila, que hayas encontrado la paz.
Yo…Yo sé que te extrañaré hasta el día que muera, quizá no pude decirte “adiós” pero fue porque este no es el final, te veré del otro lado cuando sea mi turno. Esperaré mucho tiempo o poco, no lo sé, pero será tortuoso esperar volver a sentirte, a abrazarte.
Lo siento mucho, quiero decirte que en verdad lo siento mucho por todo, por no estar ahí el día que decidiste partir. Porque tú decidiste esto, tomaste una decisión y te fuiste y no te preguntaste ni por un maldito segundo qué pasaría conmigo, si me iba a doler…, pero ya no te odio, también te he perdonado…
Me aseguraré que la gente sepa lo maravillosa que fuiste, las miles de veces que me hiciste llorar, reír y las veces que casi me matas, porque hasta eso ya es gracioso para mí. Y quiero que te sientas orgullosa de todo lo que pudiste enseñarme porque lo aprendí bien.
Hoy no existe nada que me pueda dar consuelo y resignación, pero no te preocupes por mí, estaré bien, tú más que nadie sabes que soy fuerte, solo hoy me invade el dolor, pero debo ser fuerte, aunque tu ausencia me destruya de a poco cada día. Ahora todas esas anécdotas, todas esas sonrisas, las alegrías son mi mejor compañía.
Esta vida me ha arrebatado tu cuerpo, me arrebató esos ojos verdes, pero sé que bajo el verde de tus ojos está tu presencia eterna que seguirá guiándome y por eso no tengo miedo a lo que viene.
Le di un trago el tequila y luego lo derramé al pavimento como tú querías que tu recuerdo fuera honrado, esos chorros de tequila derramados seguidos de mis lágrimas que ahí se fundieron. Hay un luto en mi corazón y me cuesta aceptarlo.
Para mí aun estás en Los Cabos y mañana me llamarás para decirme que nos veamos, y ese día que me llames sabré que nos iremos juntos al más allá.
“¿Por qué te fuiste tan pronto? No me diste tiempo a decirte cuánto te amé”.

Fotografía por Camerafilmlens

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