Un final mejor

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Actualmente estoy recuperándome de una operación de tobillo que no me permite caminar. Desde agosto he estado así, entre el dolor, las sesiones de rehabilitación y, después de una operación, he creado poco y he trabajado mucho. Lo último que fotografié fue un reencuentro con lo natural, mis amigas y volver a usar el formato medio, que tenía muchos años sin experimentar. Aunque, en general, lo que hice este último año fueron más que nada retratos cotidianos, objetos, lugares y situaciones que forman parte de mi día a día: un registro meramente para mí.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Me di cuenta de que me falta mucho por aprender, que mi visión o mi “ojo” está cambiando todo el tiempo y que siempre puedo mejorarlo, destruirlo o hacer lo que yo quiera, porque creo que el arte se trata de eso. También aprendí a desapegarme de los resultados y a priorizar el proceso. Experimenté con cámaras que no había usado nunca y volví a tomarme mi tiempo para hacer una foto, aunque también me aventé a disparar sin sentido, solo para recordar un momento en específico. Me gusta esta dualidad de la fotografía, que puede ser tan pensada o tan al azar como una quiera.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Estas fotos que comparto aquí pienso que son como notas en mi mente, sobre la luz de ese día, lo que vi por la ventana, memorias de algo que no sé qué es. En cuanto a emociones, existió mucha tristeza, frustración, algo de indiferencia y también nostalgia.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Pensé mucho en este poema de María Gainza:

GRANADA

Me reservo para mí
un final mejor.
Quiero que mi cuerpo
se abra como una granada
madura en verano
y sus semillas
se desparramen
por la tierra.
No quiero consumirme
despacio,
como una vela.

No recuerdo cómo llegó a mí este libro, pero me resuena cada uno de los poemas de Un imperio por otro. Yo no sé por qué no nací con el don de decir las cosas que pasan por mi mente, pero agradezco que haya personas que sí.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Creo que últimamente mi peor enemigo es mi celular y las redes sociales. Aunque encuentro mucha inspiración, se volvió un problema que no quería admitir. He tomado ya muchas medidas para reducir mi tiempo en redes y con eso he ganado tiempo para pensar, leer y crear cosas. Aunque ha sido más difícil concentrarme en algo, creo que limitar mi consumo de contenido ha ayudado a volver a tener un poco de creatividad. Recordé que el aburrimiento es el principal motor para crear.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Qué difícil, a mí me gusta casi todo, pero ahora mismo quisiera un pedazo de pizza “Bianca” de Estridente.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Creo que el título sería Me reservo para mí un final mejor y amaría que Bruno Pernadas e Ivania (artista local) hicieran el soundtrack.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.

Reyna Barragán es una fotógrafa increíble que admiro, últimamente ha explorado con los formatos y sus collages personales me inspiran mucho. 

Valeria Santana tiene una sensibilidad hermosa al fotografiar personas, paisajes, objetos, me fascina su manejo de la luz natural y la nostalgia que siento cuando veo sus fotos.