“… y te paras a verte en el espejo la cara destruida, con ojos todavía violentos que no quieres cerrar. Y si te increpo, te ríes, me recuerdas el pasado y dices que envejezco.”
Jaime Gil de Biedma
En Abril muere el invierno, muere, el mal; lo que en marzo no servía.
En Abril la palabra ya no pesa, el viento se lleva toda charlatanería, hechizos de lucha, discursos vagos. Muere el origen de la genealogía. Lo que el ave lleva como símbolo de paz.
Las hijas del engaño quedan huérfanas. De padre, fundamento, sostén, sonidos tibios.
La aurora se marchita post mortem. Se ha quedado sin luz, sin sitio.
En Abril los pájaros cantan, los arboles reverdecen, los días emergen.
Abril veinticuatro no será el mismo.
Ya no estarás aquí.
No lamentamos tu partida.
Por favor no vuelvas nunca.
Poeta inservible, despojo, estiércol, semilla de odio, miseria y necedad. Desplaza los males, tus vicios, tus hijos, las letras aquellas en volúmenes de paja.
Póstumo poeta que quizá nunca lea.
No te quedes en abril que en mis veintisiete mi boca te sella.
Pós/tu/mo poet-a.

Me gusta escribir sobre las cosas que veo y siento en el momento preciso.
