diccionario

El polvo que recubre el alféizar
no es suciedad
sino residuo del vuelo de un pájaro.

El rábano que te escuece en la lengua
no es raíz
sino corola y cáliz de una flor.

El vacío que dejas en la cama
no es ausencia
sino escondite de tu cuerpo escurridizo.

El amor que te calienta los labios
no es reflejo
sino experimento de vértigo.

El juego de llaves que abre tu casa
no es hogar
sino abrazo de tus propias manos.

Y el tiempo en el que discurre tu vida
no es condena
sino guirnalda de azahar que adorna
el efímero intersticio de la nada.

Fotografía por Jasmine Bailey