pies fríos

21 junio, 2018

Me prestaste tus pies para saltar

me empujé desde tus plantas y vi la sombra del sol.

Entre tus brazos escuché nidos hacerse en lámparas,

aprendí de construcciones y esquinas,

me dejaste ver la grúa mover aquella pieza

y desde tus entrañas me supe humana.

En tus pies contra el piso frío,

en tus pies fríos contra mis piernas

y tu mano en mi espalda

tu frente en mi frente

y mi frente en tu frente.

Me supe humana en tus besos,

en la sinceridad

y así desde tu realidad me contaste cuentos

del mar y de la paciencia.

Me pegaste a tu pecho:

hiciste que tus latidos me durmieran,

quemaste las palabras innecesarias.

Pintaste un fondo blanco detrás de mí,

despertamos enojados.

Sinceridad entre tus pupilas y las mías,

tus suspiros me supieron a tristeza.

                                   -Los dos sabíamos que estabas rota, yo también lo estoy-

Abismo contra vacío.

Ciegos contra ahogados, sin saber correr ni con manos que escalar;

rompimos los tejidos de la cordura

en secreto

en silencio

que no nos escuche el otro

que nos sintamos en la mecedora con el jardín al frente.

Coseché macadamias de tus codos,

y en tu silueta se escabulleron mis labios;

tus pies contra el piso frío;

tus pies fríos contra mis piernas.

Encerrados con miedo a la noche

esperando el amanecer para creer

en nosotros

en ti

en lo que me contaste

en tu sombra

en nosotros.

Sin nombrar aquello que existe

en tu realidad y en

mi ficción;

en tu realidad y en mi ficción.

Cuentas que los zorros aman,

que los bebés representan a Europa y que las cuevas dan cordura.

No hay que darle paso a la eternidad,

mi sabor a fresa rompe con la posibilidad de tu disolvencia.

Ven a hervir los pasos dados y no escuchados,

ven a romper el silencio

respírame y así,

con los pies contra el piso frío:

y tus pies fríos contra mis piernas.

lloramos

se rompió tu

estructura.

Y así te supe cercano,

te extrañé sin haberte dejado de abrazar,

nos supe separados: rotos.

mis pies contra el piso frío…

mis pies fríos contra tus piernas.

Fotografía: ding ren