¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio? 
Pasguato nació en un momento inesperado. Estaba trabajando en Monterrey y, después de que me despidieron, decidí regresar un tiempo a San Miguel de Allende, que es de donde soy. En lugar de verlo como una pausa negativa, lo tomé como una oportunidad para construir algo propio.

El espacio es un pasillo pequeño, a cuatro cuadras del Jardín Principal. Desde el inicio supe que no quería solo un café, sino un punto de encuentro creativo en formato mínimo. Un lugar donde el café conviviera con el arte y, poco a poco, crear una comunidad creativa con personas que compartieran las mismas ideas que yo.

El nombre viene de algo muy personal: mi abuelita nos dice “pazguatos” a sus nietos e hijos. Significa algo así como “menso”, pero en tono cariñoso. Me gustó escribirlo con “s” en lugar de “z”; apropiármelo. El proyecto también tiene eso: no tomarse demasiado en serio las cosas, pero sí hacerlas con intención.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Yo creo que una de las cosas que más disfrutan es la cercanía que se tiene con los clientes que les cuentan cómo empiezan el día de camino a sus trabajos. Al ser un espacio pequeño pueden conocer mejor a las personas locales. San Miguel desde temprano es una ciudad muy despierta.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Alguna bebida de temporada y, claro, la exhibición que esté en ese momento para conocer al artista local. 

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Sin duda, es la manera en la que equilibro las cosas mientras no estoy en San Miguel, y mantener una buena estructura para que todo fluya debidamente con las ideas que van surgiendo y que voy desarrollando.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy? 
Me inspiran mucho los espacios creativos que he conocido en Monterrey; lugares donde el arte, la música y el diseño conviven. Quise traer esa energía a San Miguel, pero en pequeña escala.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Me inspiran proyectos independientes que crecen orgánicamente, que no esperan a tener todo perfecto para empezar. Espacios que se transforman con el tiempo y que permiten que la comunidad los moldee.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Sería algún artista o creativo local de San Miguel que resuene con las ideas creativas que tengo o alguno de mis amigos de Monterrey. Son personas que admiro bastante y creo en su visión. Haría algún evento para seguir conectando con la comunidad creativa.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué? 
Sería una ciudad pequeña con calles estrechas, donde lo interesante estuviese en los detalles y no en si es muy grande o demás; un lugar al que te gusta ir más por su sabor y por su gente.

Respuestas por Javier Villara de Pasguato