Oh shit! Oh fuck!

“Y habrá que construir un refugio contra Dios
Y habrá que morir sin funeral
No tengo riel si tú no estás
No tengo ninguna fe”
Belafonte Sensacional – Las Distancias

Había que detenerse a pensar ¿es necesario todo esto? El dolor y la angustia, seguidos por la confusión y el sentimiento de culpa que forzosamente debían terminar en un alumbramiento ya no interno, ya no palpable, ni siquiera cegador, un pinche chispazo diminuto que me haría hacer entender que sí, que es necesario pasar por todo esto.

Escucho a lo lejos una secuencia de percusión, son unos tambores que hacen ¡TAM, TAM TAM, TAM, TAM TAM TAM, TAM, TAM TAM, TAM! El bolsillo derecho con el agujero de siempre y la bolsa trasera protegiendo mi cartera casi siempre vacía, casi siempre ignorada. Una oscuridad aguda, una sequedad total, en los labios, en los ojos, en los pies, en la sien. Parpadeo rápido, nada.

Creo que todo comenzó ayer, ¿o seguirá siendo hoy? Estábamos sentados en la esquina, como siempre. Un crujido sordo en mi cabeza, un bate de beisbol nubloso, distorsionado. Luego la sensación de sangre en el rostro y ese olor a fierro invadiendo los orificios de mi nariz. Mucho ruido, voces alteradas y ¡TAM, TAM TAM, TAM, TAM TAM TAM, TAM, TAM TAM!

Le pido que se detenga, ya llevamos horas discutiendo sobre el mismo asunto. Ofrecí mis disculpas veinte o treinta veces, acepto todos mis errores, insisto, le tomo la mano y suéltame, nometoquesmedasascoyanoquieroestarcontigo, no digas esas cosas que me duele que me muero y vas a ver, te lo juro que me las vas a pagar porque esas mamadas no van (¿con la onda?) y ya estoy hartayhastalamadre pero escúchame que no ves que estoyarrepentido, neta perdón soy yo el que la cagó y qué pasó qué pasó esta vez no fui yo la del error de esa canción me acuerdo cuando te excusas de esa manera ya me voy a la chingada y nomas dónde se entere mi hermano tevapartirtumadre mejor no salgas y fuga sácate alaverga que te van a ponerunamadriza y chingas a tu cola pues.

Sí, ella estaba en aquella fiesta, me lo habían dicho pero no importaba, a mí ya no. Te lo cuento porque sabes que a ti no te miento, no puedo hacerlo. No le hablé, lo juro, y cuándo llegué a verla de cerca o incluso a cruzar miradas me di la vuelta, pa’ qué iba yo querer cruzar palabra. Incluso si no hubiese estado ella, o yo, se la hubieran inventado, así es la gente con los chismes pues. La cosa va de lo siguiente: nos vieron sentados, platicando bien trancas, nada raro ni anormal. Ah, pero que entonces, según el chisme, ella se pone a llorar y yo la abrazo, como en consuelo. Minutos después, rumoran, nos levantamos y salimos de la fiesta juntos. ¿Te la crees? Bueno, pues créemela… espérate cabrón, ¿por qué corres? ¡Hazte a la vergaaaaa! ¡TAM, TAM TAM, TAM, TAM TAM TAM, TAM, TAM TAM!

¡Qué sí cabrón! Ya te dije, sí la voy a respetar, siempre lo hago. Es neta, por esta que yo no le hablé a esa morra, hay testigos ¡hijo de tu puta madre deja de patearme!… ¿Cómo voy a responder si me sacaste el aire? No, no hice ninguna chingadera, por el amor de Dios, que me dejes. Créeme, te lo estoy diciendo con las pinches lágrimas en los ojos, no hice nada. Por mi jefecita wey, neta, no cabrón, es neta, aguanta no mameeees… ¡TAM, TAM TAM, TAM, TAM TAM TAM, TAM, TAM TAM!

Fotografía por Eduardo Pedro Oliveira

Missael Delgado

Escribo y escucho demasiada música para sentir que esto es real y que además le sucede a otros. Mi trabajo se influencia por toda esa música, el futbol, las drogas que otros se toman, lo mal que me relaciono con los demás, las veces que me equivoco y lo que quisiera cambiar. Además dibujo y eso complementa mi trabajo literario. He colaborado en muchas revistas digitales, un fanzine y un libro.

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