La mano de Cervantes

¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Fue una idea que surgió a los pocos meses de hacernos pareja, la cual vincula nuestro gusto por los libros y los quehaceres literarios, ya que ambos nos dedicamos a la literatura. La Mano de Cervantes se distingue por el cuidado en la selección del material de textos a la venta y nuestro interés por promover la lectura cuando salimos de la virtualidad. Para nosotros, coordinar una librería no es sólo vender libros, sino una constante promoción y difusión de la lectura.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Yo, René, disfruto la selección de materiales y la preparación de los paquetes para su envío por correo postal, es una tarea a la que le dedico especial detalle.
Yo, Michelle, disfruto del acomodo de secciones porque redescubro ejemplares, hay libros que paso inadvertidos hasta que se vuelven a iluminar ante mis ojos.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Sin duda, la sección de Libros a la Mano, que alberga libros en oferta y en buen estado, que por alguna razón llevan mucho tiempo en nuestro espacio. Nada más no se van. Entonces, al ser una librería independiente nos permitimos la disminución de costos hasta en un 50% para ofertar libros al alcance de todos.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La transición, en 2023, de una librería virtual a una en físico, lo cual nos llevó a invertir en la renta de un espacio que por cuestiones del crimen y la extorsión en la Ciudad de México, no prosperó, de modo que retomamos únicamente la virtualidad y emprendimos un retorno a nuestro lugar de origen: Guerrero.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
El respeto y la dignificación del oficio librero que en parte lo aprendimos de Max Ramos, uno de los libreros más importantes de México. Nos parece un oficio con una tradición hermosa, a la cual se le han ido sumando los retos de la contemporaneidad.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Los lectores, que al adquirir nuestros libros, demuestran una genuina emoción por haber encontrado un hallazgo que los remite a su infancia o les trae buenos recuerdos. Es interesante observar que la adquisición de libros proviene de muchos sitios, como la nostalgia.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Invitaríamos al gran diseñador mexicano Alejandro Magallanes, para que nos ayudara a potenciar nuestra identidad gráfica. Sería increíble tener su mano en nuestro proyecto.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Michelle: la máquina de escribir que mi mamá me regaló al iniciar la librería y que se usa para ambientar el lugar.
René: las máscaras de madera que han acompañado a mis proyectos libreros.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería la novela “El último lector”, de David Toscana, la cual plantea la existencia de un lugar de libros en medio de un ambiente árido, y que persevera a pesar de su contexto, como nosotros al emprender una librería en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero.

Respuestas por Michelle Ruiz Valdez, mano derecha en La Mano de Cervantes; y René Rueda, mano izquierda en La Mano de Cervantes.