¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
La Fiera empezó en 2017 como un proyecto editorial que, antes se llamaba Casa Estudio. Entonces, la idea siempre fue dar voz a proyectos autogestivos e independientes. Luego, la editorial se convirtió en un espacio físico en 2023 cuando Simona y yo nos reencontramos en el mismo momento de la vida dejando nuestros trabajos en arquitectura. Somos dos arquitectas lanzadas al mundo de los libros, así que no siempre sabíamos lo que estábamos haciendo dirigiendo una librería, lo que nos sostuvo fue la amistad. Desde el principio esa misión de cultivar amistades entre nosotras, editoriales y autores es lo que nos ha llevado a crear un espacio abierto y acogedor.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Disfrutamos mucho poder colaborar con editoriales y autores independientes a diario, aunque tal vez aún más gratificante es poder hacerles recomendaciones a nuestros clientes. Cuando alguien llega a la librería buscando algo especial es cómo comenzar una búsqueda de tesoro o empezar un caminito compartido entre nosotros y el cliente. Sin embargo, la parte más enriquecedora ocurre cuando regresan y nos cuentan que tanto disfrutaron el libro y allí empieza la búsqueda del tesoro de nuevo. 

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Si alguien entra por primera vez no debería perderse nuestra selección de libros-objetos. No solo manejamos libros tal cual sino coleccionamos y ofrecemos libros que varían de material y forma. Tenemos libros completamente sin texto, hechos de tela, en forma de pergamino o acordeón, para desarmar y rearmar, con hojas para sembrar plantas y mucho más.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Un desafío de La Fiera siempre ha sido el tamaño del espacio. Somos un local chiquitito así que cuando hemos organizado eventos nos ha tocado completamente transformar el espacio en sí. Al principio la gente no cabía en el espacio entonces hemos tenido que ponernos creativos con cómo organizamos los libros y los muebles. De hecho incluso hemos podido acomodar todo para que quepa un cine. Cada mes la librería se transforma en cine y, mágicamente, vuelve a ser una librería antes de medianoche.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Lo que nos influye mucho son otras editoriales y librerías que intentan promover el proyecto independiente. Recibimos muchos libros de editoriales o distribuidores que nos inspiran mucho. También, en La Fiera nos suelen llegar proyectos o fragmentos de libros de autores o artistas sin editoriales y sin representación. Esos proyectos y esos momentos de encuentro con autores y artistas independientes nos conmueven a seguir creando un espacio que comparte y expone su trabajo. 

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Lo que nos inspira a diario son los otros locales de Coyoacán. Vemos locales igual de pequeños, pero especiales que nos inspira no solo ser un negocio sino formar parte de la tela del barrio. Al final del día queremos ser un lugar especial no solo porque vendemos libros sino porque somos parte de una comunidad.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Si pudiéramos invitar a alguien a colaborar, invitaríamos a Mónica Figueroa. Admiramos mucho su trabajo y nos encantaría colaborar con ella en un taller de dibujo o una publicación.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Nuestra señalización es un objeto que pocos saben que lo diseñó Simona. Cuando empezamos no queríamos poner señalización en la librería porque pensábamos que no combinaba muy bien al lado de todos los libros tan bonitos. Entonces un día Simona llegó con los letreros de sismos e incendios, no fumar, y no discriminacion con ilustraciones de la fiera haciendo los protocolos, diciéndote “no fumar” y demás respectivamente.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si este proyecto fuera un disco sería “El templo del pop” de la banda Miranda!. Siempre pienso en la banda cuando pienso en nuestro equipo feroz porque, así como el cantante Ale Sergi dijo que una sola voz no puede hacer lo mismo que dos y creo que el hecho de que en La Fiera no solo somos una voz sino muchas en colaboración nos ayuda hacer mucho más juntos. 

Respuestas por Anna Soonchi Hee-Jae Der, socia de La Fiera.