¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
El inicio de Kasina cafe no fue grandioso. No hubo arquitectos, ni diseñadores, ni un plan perfecto. Solo existía la responsabilidad de hacer algo propio, y lo fui construyendo con mis manos, decisiones e intuición. Mi familia estaba conmigo en México, pero este lugar era algo que nadie podía asumir por mí. No fue el camino más seguro, pero sí el más honesto. Cocinar se convirtió en mi manera de decir quién soy, y la cocina coreana, en el idioma que mejor me representa.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Si Kasina cafe tiene algo especial, no es por técnicas sofisticadas ni por seguir todas las tradiciones al pie de la letra. Nació de una sola pregunta que sigue guiándonos hasta hoy: ¿Cómo compartir la cocina coreana en México de una forma auténtica, cálida y sincera? Por eso preparamos nuestro kimchi, nuestras salsas y todos los platillos en casa. No se trata de fabricar cada ingrediente desde cero, sino de cocinar con honestidad y respeto.
Y si me preguntan cuándo siento que todo vale la pena, es cuando alguien prueba comida coreana por primera vez y me dice: “Nunca había probado algo así, pero me encantó” o simplemente “gracias”. Ver cómo la sorpresa se convierte en una sonrisa me recuerda por qué cocino y por qué sigo aquí.
Muchos me preguntan por qué cocina coreana en México. Y aunque parezca inesperado, creo que Corea y México se parecen más de lo que imaginamos: el picante, la fermentación, el comer en familia, el compartir en la mesa. Aun así, la cocina coreana seguía siendo poco conocida. Por eso quise conservar su esencia, pero abrir la puerta para que aquí también se sintiera cercana.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Para quienes visitan Kasina cafe por primera vez, lo más importante no es que prueben un platillo en particular, sino que sientan el corazón del lugar: un arroz servido con calidez, un caldo hecho con tiempo, un kimchi preparado a mano, una comida que no busca impresionar, sino abrazar. Y si tuviera que mencionar un platillo, serían nuestro pollo frito coreano (yangnyeom chicken) y el galbi udon. Son el punto donde el alma coreana y la vida en México se encuentran de forma natural.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Uno de los momentos más emocionantes de mi vida fue cuando mis recetas fueron seleccionadas para el menú de clase business de Aeroméxico, en la ruta de México a Corea. Saber que algo que nació en una cocina pequeña iba a servirse en el cielo, camino a mi país, fue tan irreal como conmovedor.
Pero este camino no está hecho solo de momentos hermosos. Hubo días en los que casi no entraban clientes, días en los que los ingredientes subían sin parar, días en los que entendí que ciertos productos simplemente no existen en México, y días en los que alguien del equipo se iba sin decir adiós. En esos momentos, la pregunta siempre era la misma: “¿De verdad debo seguir?” Y aun así seguí, porque Kasina no es solo un negocio. Es mi nombre, mi responsabilidad y mi forma de vivir.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Cuando me preguntan de dónde nace mi inspiración, no pienso en restaurantes famosos. Pienso en la mesa de mi infancia en Corea: arroz caliente, kimchi, sopa sencilla y amor sin necesidad de palabras. Hoy también me inspiran los mercados mexicanos, las cocinas pequeñas, las ollas marcadas por el tiempo. Lugares imperfectos, pero vivos.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Si pudiera invitar a una sola persona a Kasina cafe, sería a mi mamá. Me gustaría que probara mi arroz, mi kimchi, y me dijera: “Sí, esto eres tú.” Ella es mi primera maestra de cocina, mi musa y la razón por la que existe Kasina. Su pasión se convirtió en la mía. Es mi base, mi influencera de toda la vida y mi heroína silenciosa. A veces siento que Kasina cafe no comenzó en México, sino en su mesa, hace muchos años.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
En la cocina hay un cuaderno viejo, manchado de aceite, con recetas escritas a mano desde antes de abrir el restaurante. Aunque hoy conozco métodos más rápidos y modernos, no lo tiro. Porque me recuerda algo que no quiero olvidar: por qué empecé.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si Kasina cafe fuera un libro, no sería un recetario perfecto. Sería un cuaderno de trabajo: con manchas, errores, aciertos y verdad. No es perfecto, pero está vivo. Y su historia aún se está escribiendo.
Respuestas por Minae Seo, Chef y fundadora de Kasina Café.

Restaurante koreano
Guadalajara 13, Roma Norte
Ciudad de México, CDMX
México
