¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Siempre tengo distintos proyectos al mismo tiempo porque así me mantengo felizmente ocupada. Ahora, mi trabajo principal es en un ensayo largo (que estoy convirtiendo en una tesis doctoral, pero no sé si debería de decir eso públicamente) sobre arte y derechos humanos. Llevo años escribiendo para mí sobre el tema: cómo distintas piezas de arte (literatura, cine, fotografía, música, street art) han cambiado las narrativas sobre la violencia en México y son vehículos para la protesta y la memoria.
Como ilustradora estoy trabajando en un par de proyectos pequeños (solo estoy tomando comisiones editoriales que me atraen mucho) y un par de proyectos personales: estoy haciendo ex libris para amigas cercanas y continuando mis viñetas (parecido a las viñetas de Dibujo por no llorar, mi último libro, pero en otros formatos). También estoy haciendo mucha fotografía analógica. Acabo de regresar a ello, pero no lo hago, ni me interesa hacerlo, de manera profesional. Solo lo hago porque me hace feliz y me hace estar muy presente. Además, me interesa hacer arte sin que sea mi trabajo porque dibujar, que era mi pasatiempo, es ahora mi trabajo y de repente se vuelve todo muy confuso.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Creo que la escritura y la fotografía me hacen estar presente, como lo mencioné. Aprendes a mirar de manera distinta porque estás consciente de la voz de los demás, de la luz, de los gestos. Puedes pasar por la misma calle mil veces, pero cuando traes una cámara o traes mood de cámara (cuando no llevas tu cámara pero es como si tu ojo estuviera buscando algo que retratar) ves algo que nunca habías visto nunca antes. Es un poco mágico enamorarte de lo cotidiano.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Miedo y dolor por la situación política del mundo. Me aterra la normalización social de los genocidios streameados en curso y el crecimiento del discurso deshumanizante de la extrema derecha en el mundo, particularmente, ahora en Estados Unidos. No sé, me gustaría decir que la palabra que me rodea es esperanza, pero no. Aunque trato de cultivarla. Eso sí, tengo fe.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Siempre, absolutamente todo lo que hago, es inspirado por algo más. Soy una persona, para bien y para mal, muy obsesiva y se me queda siempre el trabajo ajeno o la belleza de algo (una flor, una montaña, un insecto) en la cabeza por un rato o por años. Hay una frase de Leonard Cohen en “Anthem” que creo que es un poco un mantra creativo y de vida: “There is a crack in everything, that’s how the light gets in”. Así entiendo yo la fe, eso que me mueve para seguir existiendo y que es lo que me hace ser creativa; la creatividad es el resultado de mi existencia, no lo veo como trabajo, como “tengo que hacer esto” (bueno, a veces sí, con ciertos proyectos que hago más por disciplina que por gusto), pero muchísimo de lo que hago es porque siento la necesidad de hacerlo, es lo que me mantiene viva: hacer cosas. Querer hacer cosas.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Vivo con depresión desde hace muchos años y hace poco me la diagnosticaron como “severa”, aunque creo que es parte de mí desde la infancia… que tiene picos y etapas, y he aprendido a vivir con ello y a pedir ayuda. Pero en los momentos más difíciles se vuelve algo terriblemente incapacitante: te desmoviliza y dejas de poder hacer cosas o pensar. Eso sí, el arte de alguna manera siempre me ayuda a salir de ahí. De hecho, Dibujo por no llorar es también el resultado de eso. No recomiendo a nadie vivir con depresión, pero sí le he sabido dar la vuelta; reconocerla, aceptarla, dejarla ser y crear a partir de ahí evitando romantizarla.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Vivo entre diferentes ciudades así que iré por partes. Amo Fratemo en Xalapa, Veracruz, cualquier pasta es deliciosa. En la Ciudad de México los huevos con frijoles de Fonda Margarita; las donas de Masala y Maíz; Gris en Tlatelolco es delicioso y el menú va cambiando, pero siempre pido agua de sabor; y, aunque sea un poco más trillado, Contramar me encanta, obviamente las tostadas me enloquecen. La Ciudad de México es uno de los mejores lugares del mundo para cuando traes hambre. Los tlacoyitos de haba de Doña Mari en la Escandón (Minería con José Martí) son una locura.
En Cambridge mi favorito es Fin Boys, pediría cualquier entrada con una buena copa de vino; y en Londres tengo muchos favoritos, pero creo que unos huevitos de brunch en Esters y un Roti de Roti King.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Se llamaría Gris (por el clima emocional y físico, ahora mismo estoy en Inglaterra y todo es bastante sombrío, como la política) y la música sería de Diles que no me maten.

¿Con qué estudios, laboratorios o talleres has colaborado recientemente o te gustaría hacerlo en un futuro?
Centro EFE, son super amables, pacientes y me tratan bien.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Sonia Madrigal, Mayra Martell, Greta Rico, Zahara Gómez Luchini.

Ilustradora y escritora enfocada en temas de género e historia. Es autora de No son micro. Machismos Cotidianos (2020), Mapas Corporales (2023), Dibujo por no llorar (2025), entre otros.
