Que el error pierda peso

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Trabajé en diferentes piezas, proyectos personales y para clientes diversos. Me estoy dando el espacio de explorar distintas técnicas. Me encantaría poder exponer mi trabajo en una muestra propia y estoy pensando, más que nunca, de qué forma puede escalar, tomar una dimensión distinta. Sueño con esculturas gigantes, inflables y murales.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Creo que aprender y desaprender son parte de lo mismo. Estoy aprendiendo mucho de mi propio proceso. Me estoy dando el tiempo para entenderlo más y mejor.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Lo primero que me sale decir es muchas. Por eso siempre tengo mi cuaderno cerca. Ahí escribo, hago garabatos, bocetos, le digo muchas cosas al cuaderno. Antes le tenía mucho respeto y pensaba que era algo para los demás, un lugar donde otra persona podía ver piezas acabadas y perfectas, hoy entiendo que es para mí y se transformó en mi espacio de acumulación de palabras, ideas y emociones.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Todo se cuela en el trabajo. Desde las cosas aparentemente más chiquitas, como el lugar donde tomaste tu café a la mañana, hasta las más trascendentales, como la charla de tres horas que tuviste con una amiga. Creo que si la sensibilidad está activa, la rutina misma es la que nutre la práctica.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Siendo muy sincera, creo que lo más difícil que he enfrentado en mi proceso creativo es eso que bautice como “el loop de la obsesión”. Me cuesta mucho, aunque se lea trillado, soltar el control. Soy muy obsesiva con mi trabajo y la eterna pregunta que me hago es si será posible dejar de serlo y cómo. Incorporar el error, o mejor dicho, lograr que mi concepción del error pierda peso.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Me cuesta pensar en términos de “favorito” porque lo encuentro un poco determinante; demasiado para siempre. Si tuviera que hablar de este momento de mi vida, recomendaría cualquier bodegón porteño, de los clásicos que se pueden encontrar en Buenos Aires, y recomendaría pedir un plato de pastas.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Casi todo sucederá de una forma que no pudiste planear, y el soundtrack lo haría Courtney Barnett porque estos últimos meses sus discos suenan todo el tiempo mientras trabajo.

¿Con qué estudios, laboratorios o talleres has colaborado recientemente o te gustaría hacerlo en un futuro?
De un tiempo a esta parte estoy colaborando en proyectos orientados a generar comunidad, a volver al encuentro cara a cara, con colegas y amigxs, y lo estoy disfrutando muchísimo.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Me inspiran las escenas locales, por eso siempre que puedo viajo y hago todo lo que está a mi alcance para conectar con las personas que están trabajando en el lugar al que voy, para entender de qué forma hacen y qué piensan de eso que hacen.