¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Surgió de un punto de inflexión personal y profesional. Decidimos canalizar nuestra formación en ingeniería y marketing hacia nuestra verdadera pasión: el café de especialidad y la coctelería. Lo que nos hizo diferentes desde el inicio fue aplicar una estructura técnica a un servicio profundamente humano; operamos con la precisión de un proceso de ingeniería, pero con la narrativa estética que solo un proyecto nacido del entusiasmo compartido puede tener. Fue nuestro primer gran proyecto como equipo de vida.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Más que el proceso técnico, disfrutamos la barra como punto de encuentro. Es fascinante ver cómo historias y perfiles completamente distintos convergen en el espacio. Ese intercambio de energía con los clientes es lo que mantiene fresco el proceso creativo.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
La experiencia completa. No es solo la taza de café, sino el diálogo que genera con las piezas de arte que visten el local. Cada rincón tiene una narrativa visual que complementa el perfil sensorial de nuestros granos.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La calidad no se toca. El reto constante ha sido encontrar eficiencia sin sacrificarla. En un negocio artesanal, el desafío es optimizar los flujos operativos manteniendo intacta la calidad del producto y, sobre todo, la calidez del trato humano. La ingeniería nos ayuda a sistematizar, pero la esencia del café siempre exige presencia.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Esto no es un juego de velocidad, sino de resistencia.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Me inspiran los proyectos que logran una sensación de atemporalidad: lugares con alma que no siguen tendencias pasajeras, sino que construyen una personalidad propia a través de la atención al detalle y la coherencia visual.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
James Hoffmann, sin duda. Aunque no lo sabe, sus videos me ayudaron muchísimo desde antes incluso de abrir la barra.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Tenemos varios objetos con historia, pero uno de los más curiosos es nuestra figura de “Calamardo Guapo”. Fue un regalo que mi esposa conservó durante años, esperando el lugar exacto donde el diseño y el humor se encontraran. Hoy es un guiño de complicidad para los clientes más observadores.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería una ciudad colonial como Oaxaca. Nos identificamos con esa mezcla vibrante donde convergen múltiples culturas, ideas y personas, manteniendo siempre una identidad propia y sólida. Al igual que Oaxaca, nuestro espacio busca ser un destino donde lo tradicional se encuentra con lo contemporáneo, creando una atmósfera atemporal, acogedora y llena de capas por descubrir.
Respuestas por Luis Roberto García.

Cafetería de especialidad // Desayunos y menú de tarde // Cervecita y cócteles coquetos
Guadalajara, Jalisco
México
