¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Este local nace de la idea de sus dos fundadores obsesionados con sus doce gatos para atraer una comunidad gatuna consciente y promover el apoyo a todos los gatitos vulnerables en el ambiente. ¿Qué mejor que el motivo sea reunirse para disfrutar un buen café y la fascinación por estos seres?
Originalmente iba a ser un cat café, pero durante el proceso se encontraron varios contras para tener gatos presentes en el lugar. Así que decidimos nombrarlo La Señora Loca de los Gatos (Crazy Cat Lady, en inglés) en honor a su fundadora, un tanto como experimento social y también jugando con un personaje que cada día es más común entre nosotros: la mujer que se siente bien de vivir en soledad con sus gatos a pesar de la presión social de casarse y ser madre.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
La mejor parte es cuando llegan clientes y nos platican sus historias, nos enseñan fotos de sus gatos, o sienten la necesidad de platicarnos cómo se sienten en su día.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
No se puede perder el platicar con La Señora Loca de los Gatos.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Sin duda, el desafío que nos hizo replantear el proyecto siempre fue el tema de tener gatos presentes o no. El motivo más importante era la personalidad del gato o gatos y su manejo de estrés al tener que convivir con personas diferentes constantemente. El proyecto se detuvo y estuvo cerrado por más de un año hasta que lo volvimos a retomar desde otro lugar menos invasivo y menos ambicioso. Otro desafío fue el tiempo para dedicarle por lo que empezamos a verlo como otro de nuestros hijos.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Hoy seguimos con el enfoque de que este lugar tiene toda la capacidad de convertirse en una comunidad internacional de seres humanos conscientes que buscan redes de compañerismo y no de competencia, un buen café y un lugar donde se sientan bienvenidos, apoyándonos entre fundadores, empleados, proveedores y creciendo en conjunto. Pero sobre todo es un reto personal de vencer miedos y lograr ser una mejor persona cada día.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería?
Seríamos el libro The great good place.
Respuestas por Monika Andrade Velázquez, fundadora de Crazy Cat Lady Coffee.

Café de especialidad & deli
Edificio Quetzal, Av. Carlos Nader Supermanzana 2A Manzana 4 local 4 PB
Cancún, Quintana Roo
México
