Carta a un extraño

Ni siquiera te conozco y ya te escribo. Quizá porque al estar contigo, volví a estar conmigo. Volví a sentir mariposas en dónde ya solo había vacío.

Me recordaste que mi cuerpo es bonito tan solo por ser mío y que mis muslos son grandiosos por permitirme bailar hasta olvidarnos del frío. Tú no lo sabes pero con tus manos escribiste poemas que jamás había leído y te detuviste en los lunares donde otros nunca vieron un camino.

Me bastó una noche y un par de chelas para saber que te extrañaría desde el primer segundo en el que ya no estuvieras. Y quisiera tener más tiempo para recorrer tus labios con mi lengua, pero tus ganas de huir te apremian.

Con las yemas de mis dedos perdidas en tu barba se me olvida que ya casi llega la hora de la despedida, en la que todos los te quiero guardados en mi pecho buscarán una salida.

Solo espero que mis besos puedan despedirse de tus párpados mejor que yo, pues no sabría cómo dejar ir al extraño que me revivió.

Fotografía por MARLBOROKID

Azucena Silva

25. Poéticamente Supersticiosa. A diferencia de los investigadores que buscan curas, yo me dedico a crear enfermos; consumidores. Y en mi tiempo libre, a intentar sobrevivir.