Atrapar ideas como peces

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Últimamente el enfoque de mi trabajo ha cambiado un poco. Después de años dedicándome a la ilustración infantil, decidí dejarla temporalmente en segundo plano para finalmente dedicar más tiempo a lo que siempre ha sido mi mayor amor: los cómics.

Por fin comencé a trabajar en mi primera novela gráfica, y la mezcla de emoción, felicidad, miedo y ansiedad que me provoca es inmensa.

Aunque no es el único proyecto en el que estoy enfocada actualmente. También empecé a desarrollar un juego de mesa junto a un amigo y, curiosamente, tanto la novela gráfica como el juego giran alrededor de temas caninos. Además, estoy trabajando en una serie de pósters cinematográficos como proyecto más personal.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Honestamente, la curva de aprendizaje ha sido enorme. Llevo años leyendo cómics obsesivamente, pero solo cuando empecé a desarrollar mi propio material entendí realmente el trabajo que existe detrás. Hacer cómics es difícil.

Lo principal que he tenido que aprender, y con lo que todavía lucho, es la paciencia. Descubrí, trágicamente, que no puedes improvisar todo el proceso de principio a fin. Quién lo hubiera pensado.

La planeación y la organización nunca han sido mis puntos fuertes, y este proyecto me está obligando a bajar el ritmo. Para mí es importante entender completamente qué quiero hacer y por qué, en lugar de correr hacia soluciones rápidas.

Constantemente intento equilibrar mi necesidad de espontaneidad con la necesidad de estructura. Aprender a reconciliar ambas cosas se ha convertido en uno de los desafíos centrales de mi práctica.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Cuando siento demasiada presión por crear, o cuando mis ideas parecen débiles, decepcionantes o inexistentes, vuelvo a los artistas que me inspiran.

Pienso mucho en algo que dijo David Lynch: que las ideas son como peces. No las creas, las atrapas.

Intento recordarlo y mantenerme receptiva, porque las ideas están en todas partes. A veces las descartamos demasiado rápido por parecer demasiado simples o cotidianas.

Estoy aprendiendo a recolectar esos pequeños pensamientos y a mirar el mundo como un archivo abierto de posibilidades. Cuando esas ideas comienzan a acumularse, aparece la verdadera emoción de crear.

Hay algo profundamente emocionante en hacerse responsable de una historia, y creo que esa sensación solo surge cuando existe una relación consciente con el mundo y con el trabajo de otros artistas.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Últimamente me ha inspirado mucho la manera en que las personas fallan al comunicarse entre sí: los malentendidos, los juicios precipitados, el solipsismo.

Es algo universal y me interesa explorar cómo sucede en distintos contextos. Además, hay mucho humor en ello, muchas veces absurdo.

Me han inspirado especialmente cineastas como Charlie Kaufman y los hermanos Coen, así como recientemente la serie The Chair Company.

También he estado leyendo Room to Dream, las memorias de David Lynch. Me están volando la cabeza y estoy segura de que seguirán influyéndome durante mucho tiempo.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Lo más difícil ha sido equilibrar múltiples proyectos creativos con mi trabajo diario.

A veces el verdadero reto consiste simplemente en aparecer todos los días y mantener la constancia, especialmente cuando las cosas no fluyen naturalmente y solo queda confiar en el proceso.

¿Cuál es tu cafetería favorita y por qué te gusta ir ahí?
Veganashi, un increíble restaurante de sushi completamente vegano en Barcelona. Daría mucho por poder comer uno de sus sushirritos hoy mismo. Un 10/10 absoluto.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
Se llamaría Untitled_3. El soundtrack sería de Squid.

¿Has colaborado recientemente con estudios, laboratorios o talleres? ¿Te gustaría hacerlo en el futuro?
No recientemente, pero creo que sería refrescante salir un poco de mi caparazón creativo e inspirarme trabajando en otros entornos.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
• Jonathan Hooper, por sus pinturas inquietantes de casas, sus pinceladas orgánicas y sus paletas melancólicas.
• Samanta Schweblin, por sus cuentos extraños y su capacidad para equilibrar lo cotidiano con lo inquietante.
• Brad Hock, creador de una de mis animaciones favoritas de todos los tiempos, Oldboy’s Apples, y dueño de una imaginación increíble.
• Marcin Urbanowicz, por su sensibilidad para retratar pequeños pueblos polacos con una atención extraordinaria al detalle, al contraste y a la atmósfera.