Apodos

Cuando era niña me puse dos apodos que no son muy comunes: «Ojo cerrado» y «Mapache». Mi familia se burlaba de mí, yo no sabía si reír, enojarme o llorar. Hasta el día de hoy, no sé porqué elegí esos apodos, he tratado demasiadas veces de recordar pero mi mente se mantiene en blanco, no tengo la más remota idea y me intriga demasiado.

Lo único que puedo ligar o inventarme acerca de ello es lo siguiente: mi papá escucha a The Doors desde que tengo memoria y durante mi infancia, él me despertaba casi todos los fines de semana con su música. Cuanto más me tardara en levantarme de la cama, él seguía subiendo el volúmen del estéreo hasta lograr su objetivo. Aparte en las fiestas familiares, en el tianguis, en el metro, en la radio, en todos lados ponían a los Doors, simplemente no podía escapar de su música.

En la película y en varias revistas se menciona que la familia Morrison vio un accidente en la carretera, en el cual falleció un Indio americano. El pequeño Jim sintió que el espíritu del fallecido entró en su cuerpo, el cuál posteriormente influyó en las letras de sus canciones, en su poesía, en su vestimenta, en su forma de bailar, etc.

Ahora, si el espíritu del Indio americano entró a su cuerpo, ¿ese mismo espíritu puede salir por las bocinas del estéreo y entrar en otros cuerpos o tal vez su voz queda atrapada en el aparato pero te susurra algo? …ya sé lo que estás pensando: «Jenny esta delirando más de lo normal». Pero, si la mamá de Jesucristo se embarazo sin tener sexo, puede existir la posibilidad de que un día estando yo sola en el comedor, en la sala o en la cocina mientras sonaban los Doors, escuché la voz del Indio americano y de ahí surgieron esos apodos.

¿El espíritu me bautizó como «Ojo cerrado», cual «Toro sentado» o «Caballo loco»?

¿Mi animal espiritual es un mapache?

¿Fuí un mapache en otra vida?

Creo que nunca voy a saber la verdad, pero si en realidad el Indio americano me bautizó con esos apodos lo tomo como un cumplido. Aparte mi ADN y mis gustos no están muy lejos de esa etnia. Las fogatas han formado parte de mi vida, tengo cabello largo y es de color negro, me encantan las trenzas, los búfalos y bisontes son de mis animales favoritos, siempre disfruto dormir en exteriores, el olor a tierra mojada me es placentero, la luz de la Luna me fascina, soy mexicana y soy observadora, uso más mis ojos que mi boca. Otro dato curioso es que en 1988, los Pieles Rojas de Washington ganaron el Super Bowl, el año en que yo nací.

De lo que si estoy segura es que desde hace tiempo ya no me molestan estos apodos, en cambio, me causan alegría.

Fotografía por Anastasia Boichuk

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