A ti, donde estes

Recuerdo que estabas tú, y la cama mal arreglada, estaban mis dos almohadas, ropa en el suelo, ropa en un rincón. Había zapatos desordenados, los recuerdo porque me molestan que no estén juntos y ordenados. La computadora no estaba, la sacamos, y en el banco verde estaban los dos libros que me diste. Estaba el ventilador blanco (que ya está muy sucio).

Sonaba de todo, yo sólo recuerdo Behemot. Estaba el sol, nunca podía faltar el sol metiéndose por la ventana y al asomarse uno ve el cielo con ese azul increíble. Al lado del espejo, donde hay unas postales, cuelgan las gorras, al otro lado la repisa con más libros, te mostré todos y te conté mi historia con ellos.

Claro también los yesqueros, la pipa, las películas, los discos y los condones, también la colonia y la crema para la piel, y recuerdo la caja de cereal que cerraste “porque abierta se daña”.

Estaban tus lunares, tu cabello y tus besos. Recuerdo todo esto, creía que soñaba y quería estar seguro de poder llevarme en mi mente ese momento porque estabas tú y estaba yo.

A ti, donde estés.

Fotografía: Victoria

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