¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nació de un gusto convertido en pasión, que con el tiempo se volvió una oportunidad de compartir el buen café desde un espacio pensado y construido para disfrutar. Gema está escondido entre las calles de una zona residencial, lo que lo hace tranquilo, no comercial y un lugar al que te programas para visitar. Cuando vienes a Gema tomas la decisión consciente de venir a la calma de la cafetería, mientras nosotros nos hacemos responsables de crear bebidas que superen tus expectativas.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Es difícil elegir solo un momento, ya que tener un espacio donde se ha creado una comunidad tan sólida y formar parte de un equipo donde todos están dispuestos a crecer y ver crecer te da una identidad y un sentimiento de hogar.
Sin embargo, si debo elegir, sería ese momento donde los turnos se unen a compartir ideas, recetas y anécdotas de su día, nutriendo el propósito de ofrecer un espacio donde las personas vengan a pasar un momento agradable entre tazas de café. Gema se ha convertido en mi lugar seguro, donde sé que se me permite crear mi mejor versión sin juicios.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Un flat white preparado por Nat, un filtrado preparado por Diego, los chilaquiles y la tarta vasca de la chef Isa, el servicio de Uriel y la atención de Nicole. Solo por dar un ejemplo: cada uno de los colaboradores aporta algo especial que hace que las visitas a Gema valgan la pena.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
La ubicación en un principio nos hizo dudar sobre si el proyecto tendría éxito, ya que estamos escondidos, lejos de las zonas más comerciales de la ciudad, en una ciudad donde la cultura del café apenas tiene un par de años.
Además, espacialmente el lugar es pequeño, así que en familia, conformada por diseñadoras, ingenieros y arquitectos, logramos sobrellevar el reto de adaptar el espacio para recibir a nuestros clientes y poder crear nuestras bebidas y alimentos como se merecen.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Gema Café está inspirado en nuestra mamá, Gema García. Madre, esposa y educadora que dedicó su vida a compartir y servir a los demás, además de trabajar y disfrutar mucho la vida.
Hace cinco años que ya no nos acompaña en este plano, pero ha sido fuente de inspiración para crear cada detalle del espacio. Desde los colores, los materiales, las bebidas y el servicio, todo está pensado en lo que ella inspira. Con el tiempo, la calidad del café se ha convertido en otro eje importante del proyecto. Las personas nos reconocen por el buen servicio y el buen café.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
El arquitecto Kengo Kuma, por el uso de los materiales y la aplicación de las maderas y texturas de maneras únicas.
Las obras de Haruki Murakami, por su visión artística y porque, como referencia, siempre hay cafeterías donde suena música jazz.
Por último, las sobremesas en diversos países, como un momento especial para compartir alimentos y tener conversaciones de todo tipo. Gema son historias.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
A Jenny Borrego, para tenerla de barista invitada y hacer algún taller. También a Standart Magazine para platicar sobre la cultura del café en nuestro país.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Los cuadros que tenemos a los dos lados del espacio son pequeñas postales al corazón en nombre de Gema García.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Suspiros de Daniel, Me Estás Matando. Es un disco que definitivamente escucharías en Gema mientras te tomas un cafecito. Además de ser un grupo que le ha dado una refrescada a los boleros de toda la vida, boleros que escuchábamos con nuestros papás y que hoy volvemos a escuchar nosotros. Eso es Gema: un sorbo de nostalgia en el presente.
Respuestas por Alan Rafael Velázquez García, propietario de Gema Café.

