Pensamientos para lavar

Puede que sea más sencillo que ayer.
Lo siento así
cuando recuerdo un día anterior,

porque creí
que el camino iba a ser largo.

Cuando miraba
cómo el techo me aplastaba,
mi pecho estaba
entre él y el colchón,

cortando
mi respiración.

Me es inevitable
no reír un poco.

Mi cabeza
hace una negación instintiva,
casi inmediata,

que me hace recordar
lo gracioso que es
recordarme
en este estado.

Ojalá pudiera tener
esta claridad
y ese sarcasmo

en mis momentos
más duros.

Pero también disfruto
de la sensación que viene
después.

Esa respiración
cortada, y sonora

se ha convertido
en una ola

de las seis
de la mañana

sus brisas
recorren
todo el cuerpo

y lo llenan
de calma

Pienso
que posiblemente volveré
al mismo lugar.

Casi puedo
asegurarlo.

No quiero
subestimar
esos momentos,

y voy
haciendo las paces
con ello.

Parte del ciclo
es saber volver a ellos
con otras miradas
y algo distinto.

Tal vez ilesa,
perdida,
pero algo sale de los momentos
en los que no podemos vernos
en ningún lado:
la separatividad
y un cuerpo que se vuelve fútil.

Ahora sé cómo salir.

Volver a las constantes,
son las que dibujan
un camino de vuelta
en lo sencillo.

Qué importantes que son
las limpiezas de domingo.

De vez en cuando hago desecho
de mis hábitos mentales,
junto con lo que tengo para lavar.

Fotografía por Zhao Rong Tan