¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Nos juntamos un grupo de amigos con diferentes intereses y profesiones, pero con el mismo gusto por el café, las chucherías, la gráfica y la música. Pienso que eso lo hizo diferente desde el inicio.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
En lo personal, me gusta la apertura, dejar todo ordenado, prender la máquina de café y elegir la playlist con la que iniciaremos el día.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Preguntar por el postre del día porque va variando y es una delicia; y darse un clavado al espacio de la tienda porque siempre está cambiando lo que está en exhibición. Tanto nuestra exposición en galería, como nuestra selección de prints y cómics, cuenta con algunos de nuestros talentos gráficos favoritos del país. 

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
El gestionar eventos, colaboraciones, exposiciones, sesiones musicales, así como la curaduría para mantener el espacio vivo, implica una inversión de tiempo y energía mucho mayor de lo que imaginábamos. Nos obligó a entender que el proyecto no solo es un lugar físico sino una comunidad viva donde se generan vínculos. 

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Colegas a quienes admiramos como personas y a sus propuestas, como Ricos Jugos, Buena vibra Forever, Nimia, y tiendas de antaño como Vértigo y Kong.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Nos inspira mucho la gente de nuestra comunidad con proyectos honestos y emocionantes, como la editorial Hechiza, que vino a Bailongo y ya nunca se fue. Natalia organiza una vez al mes los desayunos de dibujo y en un solo año se ha hecho de una gran comunidad que se junta a desayunar y dibujar.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
¡Tenemos colaboraciones todo el mes! Tanto en la parte gráfica como en la cocina y hasta sesiones musicales. Pero nos encantaría tener una colab con Cuarentena Baking. Amamos. 

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
A veces el casero sube a la azotea a sus perritos blancos mexicanos y si te sientas en las mesas de afuera y ves para arriba, te sientes en la película de El silencio de los inocentes

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Seríamos Peanuts de Charles Schulz porque somos tiernos pero clásicos y la vida se la pasa moviéndonos el balón.

Respuestas por Diana Morales S., curadora de Bailongo