¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
La Nebulosa nació del camino de Jocelyn, quien comenzó en el mundo del café hace más de una década, en su primer trabajo como barista. Con los años esa pasión trascendió. Convenció a su aliado en cada salto al vacío y compañero del día a día, Jacobo, y a su sobrino Mauricio (otro cómplice de aventuras) de subirse a la nave.

La idea siempre fue que venir a tomar café se sintiera como entrar a la sala de nuestra casa. Cuando abrimos, no fue algo planeado: se desocupó un local a una cuadra de nuestro departamento y pensé que sonaba a locura, pero también era totalmente posible; al final, ya teníamos una cafetería en casa. Detrás hay más de quince años de experiencia trabajando con café y un sueño que veníamos imaginando desde hace tiempo. No sé si eso es lo que nos hace diferentes, pero desde el inicio hemos procurado construir una comunidad real, no sólo servir café.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Cada quien disfruta una parte distinta del día y eso es lo que hace especial al espacio. A Diana le gusta calibrar el espresso en las mañanas y darles la bienvenida a los primeros clientes frecuentes. Juan y Geovanny disfrutan lo acogedor del espacio y que la barra les permita interactuar; que la conversación fluya con quienes se sientan en la barra. Mauricio y Jacobo conectan mucho con el arte que está en la cafetería y cómo abre conversación con otros creativos.

A Luna y Alondra les gusta ver que las personas disfrutan de su bebida y verlos estar presentes en sus propios momentos. También que, a veces, puede haber clientes que no se conocen entre sí, pero un tema en común los une y de pronto la cafetería entera está en una misma plática, como si de viejos amigos se tratara.

Y Jocelyn, que ahora está más enfocada en el tueste en Cosmos, cuando vuelve a La Nebulosa disfruta algo distinto: sentarse, tomar un libro o una revista del librero, leer un rato, o conversar con los clientes frecuentes que ya son parte de la comunidad.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Nuestra especialidad es el café. Lo tostamos en nuestra casa tostadora, Cosmos, y nos encanta que nos pregunten sobre él y su historia. Además, hay mucho arte local en el espacio, vale la pena sentarse a observarlo y ver cada detalle que conforma La Nebulosa.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Cuando comenzamos a crecer, uno de los mayores desafíos fue integrar nuevas personas al equipo y encontrar la manera de transmitir la esencia del proyecto. En ese proceso entendimos que cada quien aporta algo de sí, y que la identidad de nuestro espacio no se construye desde el lugar, sino desde las personas que están con nosotros día a día.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Nos sigue guiando la idea de crear espacios donde se comparta y se recuerde, entendiendo el café como un acto de memoria, aprendizaje y permanencia. Siempre con respeto por los procesos, las personas y las historias que los rodean.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Últimamente, la inspiración nos está llegando de muchos rincones del universo cafetero. Proyectos como Baristas Bravos y Seven Drips en Tijuana, Sobremesa en Sonora y La Fábrica Cafetería en Sinaloa, nos recuerdan que el café es comunidad antes que competencia. Muchos de estos proyectos están liderados por mujeres que están haciendo las cosas con visión, carácter y muchísima intención. Eso nos inspira profundamente.

En el caso de Bravos, nos mueve su energía: son apasionados, siempre buscan mejorar y, sobre todo, son cálidos. Ahí conocimos a Melissa, Jethro, Santiago, Kevin e Isaias. En Seven Drips, a Andy; en Sobremesa, a Andrea y Pablo; y en La Fábrica, a Mariana. Son proyectos donde se construyen amistades y comunidad real. Cuando un proyecto crece con propósito, nos eleva a todos.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
La verdad es que queremos colaborar con muchísimos proyectos, pero si pudiéramos invitar a alguien por un día, nos encantaría que fueran Baristas Bravos. Nos inspira su energía y su búsqueda por la taza perfecta. Nos imaginamos una experiencia compartida en barra, abrir el detrás de escena y compartirlo con nuestros clientes. Sería un día para conectar, aprender y celebrar el café.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Es difícil hablar de un solo objeto, porque en La Nebulosa nada está puesto al azar: cada rincón tiene una historia y un significado para nosotros. Si tuviera que elegir uno, sería un pequeño cuadro con una acuarela hecha por nuestra sobrina Nahomi. En la imagen está el papá de Jocelyn, sentado en una de nuestras icónicas sillas moradas, tomando café en un spot muy reconocible del lugar. Él nunca llegó a conocer La Nebulosa, pero para nosotros su presencia siempre ha estado ahí.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Si La Nebulosa fuera una ciudad, estaría en la ciudad de Mos Eisley, en el planeta de Tatooine, dentro del universo de Star Wars. Igual que La Cantina, somos un punto de encuentro en medio del desierto donde se cruzan viajeros, historias y personajes de todas las galaxias. Aquí no vienes solo por café… vienes a comenzar tu próxima aventura.

Respuestas por Jocelyn Itzel Sánchez Martínez, fundadora de La Nebulosa