42 días

Me duelen las piernas, no es placentero. No es producto de tus besos lentos.

Tengo fuertes dolores de cabeza, me miento y digo que es el sol,
les miento y les digo que es la presión.

En mi cara están brotando marcas terribles que reflejan enfermedad, me faltas tú.

Los ojos se cierran y se han tornado morados. En las noches no puedo cerrarlos. Pienso en ti.

El abdomen va dejando huellas cada día, quisiera olvidar estos días. Necesito tus manos.

Sufro de náuseas al contacto mínimo con cualquier olor, necesito eso que me das.

Los antojos no se han hecho esperar. Plátanos con crema y lechera, mermelada de fresa. Quisiera cerveza.

El cuello duele de estar colgando. No me hallo. No sé estar de pie o sentada, no puedo dormir y no estoy pensando.

Agruras que me rompen en dos, más dolor de cabeza, los ojos se cierran y a veces estás tú dándome fuerzas para trabajar sin llorar.

Los días van pasando, el médico me ha examinado sin éxito. No he llorado con libertad, he escrito sin parar. Estoy atrapando las letras para tratar de explicar lo que siento y sentí, lo que no puedo hallar. No debí callar.

No estás. No te vas.

Fotografía por asketoner

Soy el azul

Todos los días hay ideas sueltas en mi cabeza esperando las conexiones mágicas que hacen artista al escritor. Trato de amarrarlas, no quiero dejarlas ir. Pero las ideas vuelan a otra dimensión, las personas se van, las palabras no se quedan marcadas en ningún lugar. Soy alérgica a mi fruta favorita, como si yo misma me propusiera para el sacrificio, como si quisiera matarme para obtener placer, como si necesitara del desamor para escribir mejor. Escribo con la esperanza de que un día vuelva, con la disciplina de un gato. Escribo por si nunca vuelve, y sin querer que me lea.

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