Voy a escribir un chismógrafo y se lo enviaré a todas mis exnovias por correo electrónico

Después editaré las respuestas y publicaré un libro en color rosa bajo el sello de una pequeña editorial en Tijuana, con el título Recetario de Comida Francesa, en la portada un corazón azul celeste que dibujé en prescolar y que mamá guardó para siempre. Lo venderé en amazon por 30 dólares. El tiraje de 150 copias se agotará en una semana y pensaré que soy una mala persona por lucrar con todo esto, mamá dirá que no lo soy. Paulina pensará que soy un idiota. Alicia estará molesta por seguir hablando con mis ex, “te amo, cariño, tú eres la mujer de mi vida”, le diré.

Firmaré un contrato importante con una editorial en Brooklyn, la cuál traducirá al ingles la segunda edición de mi libro, con un mayor tiraje que la primera, me llamarán de todas partes. Iré a Brooklyn y concederé un par de entrevistas en aquellos shows de televisión de los que tanto me quejaba y cuando alguien pregunte, “¿A qué le atribuyes el repentino éxito de tu obra?”, responderé, “No lo sé Larry, nunca me he considerado una persona muy inteligente”. Todos reirán y aplaudiran, yo pensaré que todo el mundo es idiota. Semanas más tarde confesaré públicamente que nunca he leído el libro, todos creeran que es algo muy interesante y no voy a entender porqué. Se triplicarán las ventas y mi cuenta bancaria crecerá como nunca.

Pensaré en sorprender a Alicia con un viaje todo pagado a Hawaii, por nuestro aniversario. Estará muy feliz y yo también, porque me encanta verla así y porque Hawaii en realidad es como en las películas, como en Lilo y Stich. Haremos cosas que se hacen en Hawaii y regresaremos una semana después a nuestro departamento en Los Ángeles, cuando abra la puerta, Alicia mirará a su gato bigotes muerto en la sala, porque habré olvidado llevarlo a casa de Victor, el pobre habrá muerto de hambre y sed y todo sera mi culpa. Alicia dirá que soy una basura y me dejará, yo estaré de acuerdo y pensaré que es la mejor decisión que pudo tomar. Me quedaré muy solo porque Alicia siempre ha sido todo para mí.

Ahora me tiro en la alfombra, pienso en eso y pido con todas mis fuerzas que nada de esto suceda nunca.

Telefonearé a Alicia y la llevaré a cenar al Denny’s del centro, ella hablará sobre algún documental de murciélagos que encontró en YouTube (porque le encantan esas cosas) mientras unta mantequilla en sus pancakes, pensaré en contarle todo, pero no me atreveré a interrumpirla, porque escucharla hablar tan emocionada es más importante que toda mi basura junta. Ella se verá feliz y yo me sentiré afortunado.

Sentado ahí desearé como nunca que en el fin de los tiempos, la eternidad consista en un acto tan simple como el que es observar a Alicia untar mantequilla mientras habla de cualquier cosa, sé que no necesito nada más, sólo espero encontrar en el cielo un Denny’s abierto las 24 horas.

Fotografía por Pierre Wayser

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