¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
La librería nació como una biblioteca. Verba estuvo funcionando dos años previos a que abriéramos la librería. Era una pequeña biblioteca de mis libros personales; prestábamos libros, algunos volvían y otros no; hacíamos talleres, y procurábamos espacios para leer juntxs. La biblioteca se desbordó en librería.
Desde el inicio buscamos plantearnos como un espacio que albergara un tipo de libros en específico: producciones latinoamericanas y en español, cosa que no sucedía en otros espacios libreros en la ciudad.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Somos una librería chiquita. Por el momento Gwen, mi compañera, y yo somos quienes estamos de todólogas, somos quienes trabajamos en el espacio. Creo que hay un par de momentos que para mí hacen que haya algo de magia o hasta emoción infantil en mi quehacer. El café por la mañana, a manera de ritual para sentarnos a ver el orden del día. La otra sin duda es cuando llegan libros. La caja en espera de ser abierta, ver qué llegó (aunque solemos saberlo de antemano), la emoción de tener un montonal de nuevos libros en las manos. Por último destacaría algo que creo sólo permiten las librerías pequeñas: conocer hasta con intimidad, diría yo, cada título que hay en los estantes. Sabemos qué libro está en cada librero, cuál está fuera de lugar, incluso podemos saber qué libro está en las manos de un cliente desde lo lejos.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
¡Darse el tiempo de hojear los libros! Comprar un libro es un acto íntimo, sea el libro para ti o no. Poder abrirlo, leer un cachito del medio, sentir su textura y hasta olerlo. Hojear en una librería nos permite parar un poco el tiempo tan a prisa de afuera, y echar pequeños vistazos a ventanas de los muchos mundos que contienen las paredes de la librería a través de los libros que la llenan.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Aceptar que el proyecto es un ente ajeno a ti. Tendrá necesidades que no imaginas, y hasta deseos que tal vez no esperabas o desearías tú misma para él. Sin embargo, es necesario escucharlo con cuidado. Ponerle atención y saber cumplirle sus deseos.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Una librería no es únicamente una tienda de libros. Hay un gran pequeño libro de la editorial mexicana Gris Tormenta “La invención de un lector”, en el que Cecilia Fanti explora lo que es tener una librería independiente y remarca esta idea. La librería es un espacio plural, como los libros mismos. Por eso es tan importante para nosotras la selección del catálogo; los libros que contenga la librería dan forma a la narrativa del espacio mismo.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
La primera que se me viene a la memoria es la librería Polilla, en CDMX. Antes de abrir el proyecto hicimos un pequeño viaje a algunas ciudades del país y visitamos varios espacios literarios independientes; todxs fueron increíblemente compartidxs en sus experiencias y saberes. De ahí que nombremos a la Polilla. Cecilia se dio el tiempo de contestar preguntas; pasar contactos de teléfonos y correos electrónicos; me recomendó algunas editoriales que sí o sí debía tener para empezar, y nos compartió tips para arrancar el proyecto.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
Es difícil elegir a alguien. Hay muchas personas con quienes sería interesante colaborar. De igual manera creemos que las personas que ya han pasado por la Verba han dejado aportes, risas, ideas y compartencias que apreciamos mucho. Aunque tal vez un viaje del más allá de la poeta chilena Berenguer, para compartir un café y lecturas en voz alta, no estaría mal.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
En uno de los libreros hay una pintura que hizo un amigo, Luis. El cuadro está dedicado a la poeta Carmen Berenguer, por su fallecimiento. No todo mundo lo sabe, pero la librería está inspirada en un poema suyo “Lengua osa verba”, que además fue el poema que estudié en mi tesis de licenciatura. Es un pequeño detalle que me gusta tener ahí y recordar lo mucho que la Verba ha viajado.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
No podemos pensar en ninguno en particular. Tendría que ser un Son Jarocho, algo que está vivo. Porque va a durar lo que tenga que durar, y cada día será distinto según las personas que lo habitemos.
Respuestas por Ana Ximena Díaz Soto, creadora de Verba Librería

Proyecto literario poliforme
Librería | Biblioteca | Café | Talleres | Trabajos de edición
Calle 5 de mayo #342, Centro
La Paz, Baja California Sur, México
