¿Vamos por un café?

Entré al café y entre el ruido de las tazas te vi; eras el mismo de siempre, aunque el tiempo había cambiado algunas cosas. Nos sentamos frente a frente con un café entre las manos y empezamos a recordar la escuela, a los amigos, las risas y esos años en los que alguien enviaba canciones, cartas y poemas de amor en secreto. Había tanto que contar y tanto que confesar, porque aunque el tiempo pasó y todo cambió, al mirarnos otra vez entendí que hay sentimientos que simplemente nunca se van.

Fotografía por Regina Arellano Muñoz // Revelado y escaneo por Fotograma Film Lab