Un amor promedio

Hay que desprenderse del amor promedio, ese que sólo sirve para lo que sirve cualquier otro, ese amor que tiene caídas y levantadas promedio, idas y vueltas promedio, de esos amores que luego se encuentran a la vuelta de la esquina y que sólo duran un par de meses o, si bien te va, hasta la navidad en donde conocen a tu familia y que persisten hasta tener hijos y te amarran a una casa y a un trabajo fastidioso y a decir todos los días “te amo” y a pasar todos los días que te quedan de vida viviendo una vida promedio.

Hay que deshacerse de ese amor promedio que está en las personas, que está en los autobuses, en el metro, que está en las fiestas, o en los bares, en las oficinas, o en esos lugares donde la gente suele juntarse, personas promedio que no encontraron más que un amor promedio o que quieren encontrar uno.

Hay que alejarse de ese amor del que todos hablan, del que dicen que hace sentir cosas en el pecho, en el estómago, entre las piernas, bajo la ropa, frente a un altar. De ese amor que te hace hacer cosas que no quieres por otra persona y que te dice que todo va bien, aunque todo se esté yendo a la chingada, de ese que hace que te quedes.

Hay que dejar eso, no lo busquen, no traten de encontrarlo, hallarlo es bien fácil, todos de alguna manera lo hemos hecho y decimos que por fin tenemos algo divino y especial, eso es sólo un amor promedio que dará una vida promedio, una muerte promedio en un día de julio.

Hay que apartarse de esa violencia del amor promedio, hay que buscar algo más, algo a lo que quizás no puedan llamarle amor y que cuando lo tengan no puedan llamarlo así. Hay que buscar algo que nos haga estar despiertos aún cuando estemos bien dormidos, algo que nos haga querer matar el aire porque solo nos estorba. Un amor que sea como ese arte que sólo tú puedes entender, tú y otra persona más, no se necesita más que eso. Ese amor que no se llame amor, va a ser como una espiral pequeña que crece y crece. Sólo palabras para una multitud de dos, donde no haya necesidad de un acervo de mentiras, ni de excusas, ni de tantas palabras o adjetivos.

No habrá necesidad de reconciliaciones, no habrán heridas, aunque al igual que cualquier otro, te puede matar, pero no lo hará. No te destruirá y de hacerlo será de una forma distinta, al fin hermosa. Al final todos moriremos de algo, siempre estamos expuestos, somos tan vulnerables. Pero que nos quede de consuelo que no será la muerte por un amor promedio.

Dejemos eso, encuentra algo que nadie más pueda encontrar, algo con lo que puedas dormir con la tranquilidad de que no se alejará de ti. Que se mantendrá en tu espalda, en tus caderas, que te golpee fuerte el corazón y entonces te des cuenta que eso no lo habías sentido antes y, más allá de eso, que no lo quieres sentir con nadie más.

No trates de sentir eso con alguien promedio, encuentra a alguien que te ignore y con esa persona busca, busca hasta que encuentres o hasta que mueras buscando…

Fotografia por ecka’s echo

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