¿Cómo nació este local y qué lo hizo diferente desde el principio?
Con un mensaje de:
– “Hey, ¡se desocupó el local de aquí al lado! ¿Qué hacemos?”
– “No sé, ¡pero apártalo!”
Es diferente desde cómo nace, por la valentía de aventarnos a la aventura sin saber nada, ni de café ni de lo que nos esperaba. Por su concepto comunitario y de escaparate artístico, que es lo que nos mueve y guía.

¿Qué parte del día, del espacio o del proceso creativo disfrutan más quienes trabajan aquí?
Abrir y ver a las plantitas cada mañana, regarlas con amor mientras la máquina se pone las pilas, el primer molido de café para calibrar. Los vecinos que pasan y saludan, los clientes frecuentes que ya llegan como parte de su cotidiano, cuando tenemos casa llena y se escucha el barullo de la gente en este espacio. Cuando, al azar, escogemos algún cafecito especial para hacer un filtrado y regalarlo a los clientes que están allí en ese momento. Explicar y compartir lo que hemos aprendido de este fascinante mundo cafetero con quienes llegan. Descubrir nuevas cafeterías y cafés deliciosos en nuestro andar por este mundo.

Si alguien entra por primera vez, ¿qué es lo que no debería perderse?
Platicar con los baristas, jaja. Echarse un jueguito de mesa. Rayar la pared.

¿Cuál ha sido un desafío interesante que los haya hecho replantearse algo sobre el proyecto?
Algo que al principio nos pegó muchísimo fue cuando todas las cafeterías y restaurantes empezaron a copiar nuestro concepto de talleres artísticos, pero con el tiempo entendimos que fuimos referente e inspiración de algo nuevo en la ciudad.
Otro desafío ha sido la educación y difusión de la cultura del café en la ciudad. Casi nadie entendía que no éramos restaurante ni comedor, y que nuestro menú se centraba en el café.

¿Qué influencia, idea o referencia sigue guiando lo que hacen hoy?
Tenemos un montón de proyectos y personas del mundo del café que nos inspiran. Uno de ellos es Carlos de Perrito Barista: su filosofía y forma de vivir el café es pura poesía y comunidad. Daniela de Estudio Café, nuestra maestra e inspiración para vivir, entender y difundir el café desde lo político y social. Erick de Estresso Café, un tipazo que se atreve, prueba, falla, lo vuelve a intentar y te inspira a jugar con el café. Proyectos admirables como Mono Azul, Tu Yo Café en Querétaro. Espacios como Coffeedenciales en redes sociales son gasolina para entender, seguir y no desistir.

¿Qué lugar, proyecto o persona los ha inspirado últimamente y por qué?
Pues lo último que hemos hecho y nos ha inspirado a seguir buscando nuestro sello muy personal de servir y estar en este mundo del café fue habernos ido a probar y explorar cafés a lugares donde el café es parte de sus rituales ancestrales de vida como Italia, Grecia, Londres, Francia. Esa experiencia nos ha regalado amplitud de perspectiva e impulso de atrevernos a seguir experimentando y curioseando sin miedo en este mundo.

Si su espacio pudiera invitar a alguien a colaborar por un día, ¿quién sería y qué harían juntos?
A los chicos de Tu Yo Café de Querétaro, para echar harto chismecito cafetero de datos random del café en la historia mientras probamos cafés raros de algún rincón del mundo. A Dany de Estudio Café para platicar acerca del impacto social, político y comunitario de las cafeterías. A Silvana Estrada para echar palomazo en este rinconcito cafetero. Y a El Kanka, porque desde que soñamos cómo se vería este lugar y qué vibras queríamos transmitir, siempre pensábamos en él cantando aquí como amigos íntimos, jaja.

¿Hay algún objeto, rincón o detalle del lugar que tenga una historia que pocos conocen?
Casi toda nuestra decoración tiene una historia detrás. Cada detalle que se ve vintage es en realidad mobiliario y decoración que una vez fue parte de la casa de nuestra bisabuela paterna. Pero sí existe un detalle muy especial: los macetones que dan la bienvenida a quienes llegan. Son unos macetones de más de 110 años y hoy guardan nuestra entrada.

Si este proyecto fuera una ciudad, un libro o un disco, ¿cuál sería y por qué?
Sería un pueblito chiquito en el mar donde todos se conocen, se saben sus nombres y se cuidan y procuran entre todos.
Sería Hojas de hierba de Walt Whitman. Celebra lo imperfecto, lo humano y lo cotidiano. Parece muy simple, y eso es el regalo.
Tendría un ritmo sabrosón tipo a Buena Vista Social Club.

