La primera vez que nos vimos fue en casa de Vani. Llevabas una chamarra de mezclilla y una camiseta negra. Tu cabello, despeinado, tenía ese desorden perfecto que siempre me pareció tan tuyo. Recuerdo haber pensado que eras adorable.
Pasamos toda la tarde en la habitación. No recuerdo mirar mucho tu rostro, al menos no más de lo necesario. Pero sí recuerdo cómo nos reímos.
Luego llegó la pandemia, y mirar películas a distancia se volvió nuestra costumbre. Solo tú y yo.
A veces desearía no quererte tanto. Ni yo misma lo entiendo.
Supongo que así es como funcionamos. La distancia solo me hace quererte más.
¿Tú me quieres? Tal vez nunca lo sepa, aunque te esfuerces en decírmelo.
Ojalá nunca hubieras grabado ese cielo para decir que era mío. Ese día supe que, si alguna vez te ibas, siempre ibas a dolerme.

Vídeoarte, guion, diseño de producción, arte urbano, textos tristes. A veces Sadnenita, a veces nada.
