¿Qué quiere decir para siempre?

¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
En mis proyectos personales, he estado dedicando un considerable esfuerzo a la figura del perro. Siempre me han cautivado, tanto por su simbolismo como por su forma física. Tengo un perro llamado Domingo, y a menudo lo retrato mientras duerme a mi lado; de esta manera, voy aprendiendo cada vez más sobre su anatomía, su carácter y su forma de estar en el mundo.

Asimismo, he estado explorando los autorretratos como un proceso de transformación personal: redescubriéndome y redefiniéndome a través de mi trabajo.

Adicionalmente, estoy desarrollando una colaboración con Editor de Mezcal y el espacio Servidor Local. Muy pronto podrán conocer el resultado, que será algo verdaderamente especial.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Para mí, el aprendizaje y el desaprendizaje son procesos intrínsecamente interconectados. Cuando trabajo con perros, o con cualquier tema u objeto, mi primer paso es comprender su naturaleza de manera realista y casi académica. Sin embargo, con el tiempo surge la necesidad de desaprender esa noción “correcta” para poder transformarla en algo que sea verdaderamente mío. Es como construir un nuevo alfabeto visual: adquiero conocimiento sobre lo existente para luego descomponerlo con mayor confianza y crear algo que emana de mi propia perspectiva.

En el caso de los autorretratos, este proceso se vuelve aún más personal e íntimo. Se asemeja a la representación de una obra teatral, pero en lugar de utilizar una máscara para encarnar un personaje, plasmo mi propia transformación en el papel. Así, me voy redescubriendo, jugando con mi identidad y reinterpretándome en cada trazo.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Expresar, expresar, expresar…

Las emociones que más me acompañaban eran la seguridad y la emoción de mirar hacia adelante. La seguridad en el trazo es esencial: me da estabilidad, confianza e inspiración para crear desde lo más auténtico de mí. Y al mismo tiempo, esa seguridad se transmite al espectador, porque la pintura siempre es un diálogo; lo que pienso y siento mientras pinto se refleja y es leído de manera inconsciente por quien observa la obra.

Las palabras que rondaban en mi mente eran: desorden, rompecabezas y cruces.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
En el último mes no ha habido una influencia directa en mi trabajo, pero en términos generales, el cine representa una gran fuente de inspiración para mí. El lenguaje cinematográfico, las escenas, los colores y las composiciones que emplean ciertos directores impactan profundamente mi proceso creativo; no se trata de copiar un encuadre, sino de interpretarlo y transformarlo en pintura.

Durante mi proceso de trabajo, rara vez escucho música de fondo; prefiero poner alguna serie o película de terror que no requiera mi atención completa. Cuando una película realmente capta mi interés, me dedico por completo a ella. No obstante, la música me acompaña en ocasiones: disfruto de sonidos árabes, melodías del desierto, música egipcia y también música clásica.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Lo más difícil ha sido enfrentar la falsa creencia de que mi arte no vale. Como muchos artistas, paso por momentos oscuros en los que la ausencia de clientes o la falta de reconocimiento me hacen dudar de mí misma y de lo que hago. A veces pienso que a nadie le gusta mi trabajo, y en esos instantes me pregunto para qué seguir creando.

Sin embargo, la pintura es mi forma más genuina de existir. No soy poeta ni matemática; mi lenguaje son los óleos, los acrílicos, los colores y las formas que me inspiran y guían mi mano sobre el lienzo. Aunque en ocasiones esto me provoca ansiedad, también me brinda calma y me re-conecta conmigo misma.

Lo que más me sostiene es el amor de mis coleccionistas, de quienes me apoyan y, sobre todo, de mi familia. Y aunque a veces me siento perdida, sé que la inspiración siempre está a mi lado: es una de mis mejores aliadas, y cuando estoy triste, ella me guía de nuevo hacia la pintura.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Me encanta comer y podría recomendar muchos lugares en la Ciudad de México, para todos los gustos y presupuestos. Pero mi último descubrimiento es Abyssmo, un espacio increíble donde todo gira en torno a la cocina del mar.

La verdad, recomiendo absolutamente todo lo que está en la carta, pero mis favoritos son el Abyssmo Crab Roll y los mejillones. La experiencia se disfruta aún más si se visita en compañía, ya que se pueden pedir varios platillos para compartir, y cada uno de ellos tiene algo especial que ofrecer

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
El título sería ¿Qué quiere decir para siempre?, una frase extraída de un poema de Pablo Neruda. Sería, sin duda, una película de terror surrealista, y el soundtrack me encantaría que lo compusieran Ozzy Osbourne y Marcus Viana.

Recomiéndanos algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Uno de mis artistas contemporáneos favoritos es James Jean. Me fascinan las formas y los colores que maneja, así como su técnica de trabajar en capas. Su universo de fantasía me atrae considerablemente y, al mismo tiempo, como él mismo menciona en entrevistas, logra preservar la tradición y la cultura de Taiwán junto con los recuerdos de su infancia.

Otro artista que admiro es Boy Kong. Su uso del color, su enfoque surrealista y la habilidad para transformar lo cotidiano en algo extraordinario me fascinan. Lo que más me inspira de él es su constancia: se sumerge en la naturaleza, observa objetos simples como jitomates, flores o pasto, y los convierte en un mundo cautivador. Su trabajo evoca emociones y me invita a ver el mundo desde una perspectiva diferente.