¿Hubo alguna obsesión, idea fija o imagen que guío el proceso creativo del disco, aunque no sea evidente para el oyente?
La verdad es que la forma en la que hice ese disco junto a mi productor, no la recuerdo muy bien, ni siquiera sé cuántos meses de trabajo fueron o cuándo inició, fue una época un poco caótica de mi vida, con mis emociones y mi accionar muy fluctuantes. Lidiaba principalmente con una depresión muy fuerte, casi que me paralizaba, yo solo quería dormir todo el día y cosas similares, pero digamos que la idea fija que tuve en ese tiempo, simplemente fue tengo que terminar este álbum. 

¿Cómo fue el proceso de decidir qué canciones sí y cuáles no formarían parte del disco?
Fue fácil en realidad, solo un par de canciones quedaron fuera. No fue muy pensado, no diría que hubo en proceso, todas tenían sentido en ese universo, contaban una historia y sonaban bien juntas. 

¿Qué cambió en la manera de escribir, grabar o producir en este disco con respecto a grabaciones anteriores?
Pues, en este disco, solo trabajé con una sola persona básicamente. Vivíamos cerca y nos veíamos con regularidad por unos cuantos meses. Cada vez que iba al estudio, antes de comenzar, siempre nos poníamos a chismear sobre nuestras vidas y un poco riéndonos de esas situaciones particulares, empezábamos las canciones. Creo que siempre es diferente, cada forma de trabajar, escribir, etc. es diferente, no diría que radicalmente diferente, pero siempre cambian cosas, cambian los contextos. Ahora, por ejemplo, estoy en otra búsqueda.

¿Hubo alguna canción que costó especialmente terminar o soltar? ¿Por qué? 
Lavadora fue la que tuvo más cambios. No sé por qué. 

¿Qué rol jugaron la intuición y el error durante el proceso?
Creo que el error es parte de cualquier proceso. Y si no confías en tu intuición, no hay ningún camino. Hacer música es la vida misma, tienes que enfrentarte a cosas, a verte en el espejo, a reconocerte, escucharte, aceptarte y eso no es fácil, sobre todo para alguien que ha tenido problemas de identidad y autoestima. De hecho, sigo lidiando con esos problemas, pero creo que de una forma más tranquila. 

¿El orden de las canciones fue pensado como una narrativa? ¿Cómo se decidió el orden?
De hecho sí. Salió muy natural. Hay canciones que van juntas. Por ejemplo, después de Lily, va Monoespacio. Y después de Un novio va 5 estrellas. El final del álbum, Mudanza, fue una decisión de último minuto, que tenía sentido, pues es un audio de WhatsApp.  

Fotografía por Renata Ríos