¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Mis últimos trabajos han sido algo introspectivos. Quiero representar cómo se diluye la humanidad en los espacios, qué huella dejan; ese proceso entre interactuar y dejar de estar en un espacio ha invadido mucho mi pensamiento y ahora oriento mi ojo hacia ello.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Que muchas veces hay más presencia humana en el espacio cuando se está ausente que cuando se habita. El hecho de que en su soledad imaginemos a alguien estrictamente ubicado en nuestras mentes invierte el escenario abandonado a uno donde cada persona tiene un pedacito en el mismo al imaginar al otro; algo así como un modulor nostálgico.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
La idea del exilio me persigue. Tuve un evento personal que me impulsaba a aislarme y se sentía más o menos esa palabra, también pensaba en la palabra “glitch”, porque cada espacio por normalizado que fuera siempre tenía una falla o error o glitch que solo puede ser descubierto por ciertos ojos.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Pienso mucho en Lost in Translation, en cómo a pesar de que los protagonistas estuvieron acompañándose mutuamente siempre hubo una sombra que constantemente los rondaba, quizás de otro tiempo, quizás la sombra de sus parejas ausente. En un mundo sin drama, ese viaje a Japón solo sería un viaje turístico de parejas que si solo se hubieran topado no tendría mucha relevancia justamente por la felicidad de tenerse mutuamente en ese escenario ideal. A lo que voy es que, en los momentos más felices o más tristes de tu vida, siempre llega ese pensamiento de “¿qué sería de mí o del momento si esa persona estuviera aquí presente, conmigo?”.
También voy mucho a la música de Andy Stott, me parece un experto creando estas situaciones que yo quiero representar pero con melodía, porque al escuchar los synths se evidencia un vacío, uno que solo nosotros sabemos cómo encajar.

¿Qué fue lo más difícil que has enfrentado últimamente en tu proceso creativo?
Para mí (y quizás para muchos artistas) uno de los retos más difíciles es el de cómo no ser un vendido al momento de crear, porque cuando se trabaja de manera comercial siento que se traiciona un poco la visión propia. Pero entiendo completamente: de algo hay que comer y seguramente me traicionaría un poco, ya sea para existir cómodamente o para tener la oportunidad de adquirir nuevas perspectivas, pero solo un poquito.

¿Cuál es tu restaurante favorito y qué nos recomiendas pedir?
Te doy dos opciones: la tranqui y la no tanto. Restaurante Basilea en Colombia, Santa Marta, pidan el pescado presidencial, es absoluto. La bizarra sería Casino Caribe en el centro de Medellín, Colombia. Sube al segundo piso al lado de las máquinas tragamonedas al fondo y pide la hamburguesa normal; es muy loco comer mientras ves a la gente apostar.

Si este mes tu vida fuera una película, ¿qué título tendría y quién haría el soundtrack?
En febrero mueren las flores sería el título, pensando en que algunas cosas se van a marchitar pero otras serán campos hermosos de oportunidades para vivir la vida. Para el soundtrack haría una combinación entre Jóhann Jóhannsson con su toque de dramatismo, Nicholas Britell para otro toque classy pero con acordes contemporáneos, y Trent Reznor para darle mucha energía a las escenas más frenéticas y potentes.

Recomiéndanos uno o más artistas que sigas, que te inspiren, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o de su forma de trabajar.
Personalmente amo el trabajo de Jóhann Jóhannsson, hay dos álbumes que cambiaron mi vida y me ayudaron a entender que no todo debe tener literalidad, por ejemplo, Fordlandia. Después de leer el contexto te imbuye abruptamente en lo que narra y en cómo la fuerza de la naturaleza nunca dejó extraer una gota de caucho de la Amazonia brasileña, o su álbum de IBM 1401 a User’s Manual tiene una de las piezas más dramáticas que he escuchado en mi vida, siento que trasladar esos escenarios melódicos a la foto me ha construido como persona.
Como fotógrafo que salta en muchos charcos me es difícil referenciarme en materia de imagen en otros fotógrafos, pero para mí Martin Parr como observador de la vida fue increíble, siempre encontraba en sus fotos una capacidad de surcar la tristeza y llevarlo a un plano utópicamente feliz.

Soy artista visual, fashion/street photographer y arquitecto de Medellín, Colombia. Quiero que cada foto de cada espacio te haga pensar en quien quieres o a quien perdiste.
