Me mueves todo

Tu simple presencia, mueve mi mundo, mi sonrisa y hasta el palpitar de mi corazón se acelera.

Esa sonrisa incontrolable y exagerada que se marca en mi cara, sin duda, la felicidad extrema la he experimentando estando solo a unos centímetros de tu boca. De ti.

Mueves ese sentimiento de no querer dejarte ir jamás, de romperme en mil pedazos cuando tus manos rodean mi cintura,  incluso cuando me ves.

Me mueve esa necesidad que tengo a diario de sentirte entre mis brazos, abrazarte fuerte y luego fundirnos en uno solo.

Me mueve la tranquilidad que transmites y que jamás había sentido; ese sentir único e irrepetible de que soy solo tuya aunque sea por ese momento.

Me mueve tu olor en cualquiera de sus formas, de inhalarte, de respirarte y de no querer que ese momento se termine.

Me mueve tu andar, tu sonrisa, incluso tus carcajadas que lejos de no gustarme, las llevo conmigo día con día, solo para sentirte cerca.

Me mueve la pasión que nos ciega por las noches y esa indiscutible complicidad.

Me mueve que contigo conocí el significado de lo más parecido al amor. El gran amor.

Me mueve la distancia, esa que incluso fue inimaginable para ambos, después de tantos años.

Me mueve el adiós.

Ese adiós que nos pusimos para no volver, pero lo que más me mueve sin duda, es que nos movemos mutuamente, y no importa el tiempo y la distancia, probablemente estamos más cerca de los kilómetros que nos separan.

Por que léelo bien. Me mueves y me seguirás moviendo todo.

Fotografía por Andrey Rachinskiy

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