¿En qué piezas o proyectos has estado trabajando últimamente?
Últimamente he revisitado mis archivos de fotos del último año. Me pasa que siento que mi trabajo se acumula, me cuesta compartirlo. Revisité mis primeros rollos análogos de hace algunos meses, y en ellos pude reflejar lo que tengo en la cabeza ahorita: una obsesión por las sombras, la luz, el profundo significado en todo lo que nos rodea y nuestra humanidad.
En estos rollos descubrí un punto de encuentro entre el pasado y el ahora. Veo un lazo de espacios intactos o habitados, y siento un peso profundo en la interacción que tenemos con el mundo. A esta serie le llame “Los espacios que habitamos”.

No me gusta pensar que mi trabajo se estanca, una forma linda de decirlo es que necesito que respire, pero así me ha pasado siempre, trabajando de atrás hacia el presente.
Mi siguiente proyecto es un libro titulado “La textura de nuestra tierra” que reúne fotografías de distintas regiones del mundo tomadas durante un viaje de varios meses del que acabo de regresar. En conjunto con diferentes fragmentos de cosas que escribía mientras viajaba.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Que el trabajo tiene vida propia, evoluciona, no se mantiene igual. Pero es la relación que tengo con mis fotografías lo que las mantiene en movimiento, el pensarlas las mantiene vivas.
También, la fotografía va más allá del saber: al observar mi trabajo, siento una muestra palpable de cómo soy testigo del mundo, y eso no es racional. Si tengo dudas, siempre puedo regresar a eso, y tal vez descubrir algo nuevo.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
La palabra humanidad fue gran parte. La simplicidad del día a día, una presión en el pecho, movimiento, una ansiedad por la quietud, pero también una apreciación.
También algo que escribí en su momento que dice así:
“Hay un contacto efímero entre el caminante y la gente en el camino. Me quedo con sus ojos, ellos se quedan con los míos, preguntándome qué hay dentro de sus miradas. Un encuentro que, en segundos, crea un intercambio que se queda conmigo.”

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Podría decir que fue la conversación que tuve conmigo misma durante una caminata de 70 km en cuatro días, y con lo que me rodeaba mientras caminaba. Pasé por diferentes pueblos, viendo segundos de la vida diaria de distintas personas: una mujer acarreando a sus gallinas, dos niños corriendo por chocolate, una mujer asomada en una ventana azul.
Pensé mucho en qué nos hace humanos: nuestros anhelos, deseos, sueños, la huella que dejamos en el espacio. Por eso agradezco haber esperado para revisitar estas fotos, porque sin esa conversación no tendrían el mismo significado para mí.

Recomiéndanos la cuenta de Instagram de algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o su forma de trabajar.
Pienso en un video que una amiga me mandó de Atherion, llamado “No lo pienses demasiado final final”. El video recorría la idea de la improvisación en el arte, soltar, dejarse llevar por la intuición. También hablaba de las sinfonías de la ciudad, de los sonidos que inundan las calles, de la música que crean los flujos de movimiento. Eso es algo que siento que me llena cuando tomo fotografías. Me gusta mucho como edita y sus líneas de pensamiento, te dejas llevar en ellas.

Soy de la Ciudad de México. La fotografía es algo que siempre voy a llevar conmigo, es la manera en la que me planto en el mundo. Me gusta explorar las calles, los silencios, los ruidos y la presencia de las personas.
