¿En qué piezas o proyectos he estado trabajando últimamente?
Últimamente, mi trabajo busca mostrar mi forma de ver el mundo a través de la fotografía y la escritura. Me interesa capturar lo cotidiano y lo poético, dando voz a personas y lugares que muchas veces quedan fuera del relato común.
Mis imágenes y textos son una forma de cuestionar lo establecido, reflexionar sobre las estructuras que atraviesan nuestras vidas y abrir espacios para pensar otras maneras de habitar el mundo. Más que un simple registro, mi trabajo es un acto de resistencia silenciosa, un puente entre la experiencia íntima y la mirada social.
Así, fusiono imagen y palabra para contar historias que invitan a la reflexión, la empatía y la transformación.

¿Qué aprendiste (o desaprendiste) mientras trabajabas en ello?
Mi mayor aprendizaje ha sido entender que el arte verdadero es el que cuestiona, el que vive en la calle y late dentro de uno. Desaprender las ganas de ser protagonista o de buscar la publicación me permitió ver que los verdaderos protagonistas son los lugares, las personas y las situaciones que cobran vida con mis imágenes y textos. El arte, entonces, se vuelve un acto de humildad y de entrega, un puente para dar voz y presencia a lo que muchas veces pasa desapercibido.

¿Qué palabras, ideas o emociones te rondaban la cabeza?
Las palabras que más me rondaban fueron liberación y resistencia. Creo que el arte no es un espacio exclusivo ni elitista, sino un territorio abierto donde ninguna mirada está por encima de otra. Estas ideas guían mi trabajo, buscando siempre construir desde la inclusión y la reflexión, poniendo en valor lo que muchas veces queda fuera del foco común.

¿Hubo alguna conversación, película, música o libro que se haya colado en ese trabajo?
Visualmente, el espíritu de Provoke se quedó conmigo: ese grano crudo, esa búsqueda de lo real. En la escritura, he sentido el pulso de la generación beatnik, su forma de mirar sin filtro y escribir con el cuerpo. No hay una obra específica, pero ambos latidos me acompañan mientras observo y narro el mundo.

Recomiéndanos algún artista que sigas, que te inspire, y dinos qué es lo que más te gusta de su trabajo o su forma de trabajar.
No sigo a uno solo, pero Daido Moriyama ha sido una de mis mayores inspiraciones visuales con su are, bure, bokeh, esa forma cruda de mirar el mundo. También Bergman y Tarkovsky me enseñaron a mirar con pausa, y los escritores beatnik a escribir con las tripas. Lo que más me inspira de ellos es su forma de vivir el arte como una extensión de la vida, sin concesiones.

Capturo lo invisible con fotos y palabras, buscando la poesía que se esconde en lo simple y lo real.
