Lo que encontré llegando al mar

15 julio, 2018

Estaba, para mi asombro, en medio de una tormenta, yo no sabía mirando desde la costa si ella sobreviviría o no a tremenda tempestad, solo sé que la vida me trajo al mar para verla naufragar.

El primer grito lo di yo, pero supuse que estaba bien, porque no me respondió y desde ese momento me enamore de ella. Sabía como moverse aunque las olas la arrastraban uno y otra vez. Parecía divertirse, me costó mucho tiempo distinguir sus contornos, a lo lejos tarde no se cuantas horas en desaparecer al resto del mundo, esforzando la vista note dos imperfectos: que sonreía mientras lloraba.

No sabía por qué seguía yo allí sin moverme, desnudo ante la lluvia de la media noche, ante los gritos del trueno y la impotencia de no poder hacer nada. Claramente ella no se había dado cuenta de cuánto tiempo le había estado observando. En algún momento pensé que se cansaría de estar allí. Que vendría a mí para saciar su sed y su hambre. Desee en ese momento que desesperadamente ella me pidiera cualquier cosa. Pero nada de eso ocurrió.

Nunca supe realmente quien era, pero sí sabia una cosa, que ella estaba en medio de una batalla  y aunque el cielo escondía tras de sí algunos demonios ella parecía estar luchando contra lo que fuera que se escondiera más bien debajo el mar.

Decidí seguir al instinto. Y como pude llegue hasta la cima de aquella enorme ola, me acerque tanto para que pudiera mirarme, si durante una tormenta existen condiciones extremas, el corazón y la vorágine de sentimiento eclipsan cualquier frio, cualquier lluvia y cualquier viento. Simplemente esos ojos debían cruzarse con los míos o no podría seguir mi camino. Pero cuando al fin me miro, todo salió mal. Ambos terminamos medio muertos en la orilla, inconscientes no supimos como se fue la tormenta.

Cuando despertamos ya nuestras manos se reconocían. Ya nuestros labios se buscaban. Ya nuestros cuerpos se juntaban cuando sentí aquel viento. Del que trae consigo una tormenta. Y la vi correr, riendo y llorando rumbo al mar.

Fotografía: mosthvost