Labios sabor mezcal

La asesinaste por dentro;

Al punto que ninguna copa le es suficiente para olvidar el sabor que dejaste en su ser.

¿Acaso eso no es una forma de asesinar?

Si retrocede le daría miedo perderte; si pausa le daría miedo que la dejes, si avanza le daría miedo no volverte a buscar; “nunca más”.

Ya ni sabe cuánto soportar al no saber qué decisión tomar con ese arduo capitulo que le hiciste vivir. En medio de su juicio solo desearía pausar el tiempo en el que estabas junto a ella. No es cuestión de que le tengas piedad; solo intenta evitar tu arrepentimiento; para cuando reflexiones y te des cuenta de lo que perdiste.

Los psicólogos no definen su estado anímico; los psiquiatras no encuentran la medicina apropiada; los psicoanalistas no detectan las motivaciones que le quedan en vida; ella solo dice querer sentir. Por desgracia, tú y yo sabemos perfectamente a que se refiere… ¿Te fuiste o la dejaste ir? ¿La ampararas o la dejaras divagar en su universo insípido?

Los especialistas de la salud mental no le producen la confianza necesaria para sentir la compañía y comprensión que necesita. Solo busca las emociones y sentimientos que pueda encontrar allá afuera — si es que logra diferenciarlos —. A pesar de pertenecer al casco urbano, ella visita los suburbios con tal de sentir una pesadumbre contigua a la que viven allí; ni el capitalismo mundial es suficiente para suscitarla a dejar su mala racha atrás.

Ella pierde su rumbo tratando de encontrar las respuestas que te llevaste… ¿Fortuna o desgracia? Al parecer solo queda dejárselo a la ingenuidad de la bilateralidad de lo que alguna vez significaste en su vida y lo que significó en la tuya; al cambiarte y al sanarte de tus añejos.

No la decepcionaste, pero si la desalentaste. La acecinaste por dentro al punto que ninguna copa le es suficiente para olvidar el sabor que dejaste en su ser. Ella está aquí y ¿tu? ¿Acaso eso no es una forma de asesinar?

Aunque su soledad la consuma, ya no busca compañía constante; solo quiere sentir, y para ello necesita una frecuencia de tu presencia — escasa o determinada — para luego aceptar que le espera una vida y tu ausencia estará presente.

Solo así ella podrá darse cuenta de la crucial motivación de la vida: su esencia. Y aunque le aguardan otros declives, le esperan muchos auges; aquellos altibajos le harán comprender que el “Nunca más”, no siempre se cumple y el “Para siempre” nunca perdura.

Tanto tú como yo, ella y los demás humanos, somos seres que aceptamos a consciencia y creemos a ignorancia.

Necesitamos de otros que nos conmueva, así como lo hemos deseado por tanto tiempo.

Así como ella anhela con ansias y dice: Quiero sentir.

Fotografía por Magnus Jorgensen

Juan P Medina M

Quindio - Colombia. Bastaría con una taza de café o incluso una sola mirada para descubrir lo superficial o sustancioso que puedo llegar a ser. Soy un intento de escritor: Allí mi mayor virtud; la imperfección. Todavía sigo en contra de algunos idealismos; creer que la educación es seguir el ejemplo de los mayores. Empero, si se tratará de apoyar alguna idea social, firmemente sería aquella de Javier Marías; Los seres humanos somos también lo que no sucede. ¿Por qué? porque la imaginación, a pesar de ser intangible, es la causa de todos nuestros sueños fallidos de camino al éxito.

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