La llamada

17 septiembre, 2019

Entonces me marco 10 años después para pedirme el número de mi padres y después me dijo casi gritando (por cierto): no me sigas odiando por lo que te hice yo solo buscaba lo mejor para ti.

Si claro, lo mejor para mi era culparme cada mañana por algo que yo no había hecho, quitarme mi lapiz cada que intentaba dibujar (desde ahí me vi obligado a dibujar a escondias), quitarme aquellos libros de ciencia y obligarme a ver esas estupidas novelas, levantarme cada día a las 6 de la mañana para recoger las esces del perro y no dejarme dormir hasta que llegaban las 9 de la noche, también recuerdo perfectamente que me prohibía salir con mis amigos, tener novia o cualquier contacto con el mundo, por años fuí presionero de esa horrible casa, las paredes fueron testigo de sus gritos, de su odio hacia mí, me señalaba de degenerado, de homosexual, de enfermo y no solo eso, también tenía que soportar sus insultos hacia mis padres.

Pero jamás la odié, por que también fuí testigo del dolor que sufría por la muerte de mi primo, por la depresión que pasaba.

Creo que esa fue la razón por la cual soporte vivir tantos años con usted, por que al final solo me tenía a mí para escucharla y creo entender por que me obligaba pasar hrs en aquella sala mientras usted fumaba y bebía sus cervezas.

Cuando por fin terminó el ciclo escolar llego el momento de regresar a casa, estaba feliz de ver nuevamente a mis padres, a mis hermanos y amigos, de poder dibujar o escribir sin necesidad de esconderme.

Por un momento pensé que todo estaría bien, pero por muchos años quedaron secuelas de aquellos traumas vividos, si bien me hice una persona fuerte, una totalmente distinta a como me recordaban mis padres, pero ahora que lo pienso sin darme cuenta yo me había convertido en una versión de mí tía, solo que a diferencia de ella yo no solo sería esclavo de la depresión, de el alcohol y el tabaco si no también de las drogas y por consecuencia de mis  malos actos, de mis  malas decisiones,  la vida comenzó a cobrarme la factura y años  mas tarde perdería al amor de mi vida, pero esa ya es otra historia.

Fotografía por Patrick Liebach

por

Jesús Rey, ¿Nació? En el Barrio de la Soledad Oaxaca (1994). ¿Estudió? Administración y Contabilidad en la Universidad Humanitas Santa Fe. Cuándo era niño pasaba horas encerrado en mí habitación escribiendo cartas, hoy escribo novelas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *