Se elongan los dedos

en una proeza anatómica,

casi imposible

y crujen las falanges

y se desarticulan las articulaciones

y se aferran al vacío las uñas

y es que la distancia no se acorta,

se interpone lo infinito

se burla del intento

y el objetivo no se cumple,

alcanzarte.

Y es que dijiste que serías eterno, 

como luz de estrella…

sempiterno.

Y es que ni la luz de estrella es eterna.

Y es que lo único eterno es la muerte.

Y yo,

con las manos rotas,

no te alcancé.

Fotografía por Zhao Rong Tan