Se elongan los dedos
en una proeza anatómica,
casi imposible
y crujen las falanges
y se desarticulan las articulaciones
y se aferran al vacío las uñas
y es que la distancia no se acorta,
se interpone lo infinito
se burla del intento
y el objetivo no se cumple,
alcanzarte.
Y es que dijiste que serías eterno,
como luz de estrella…
sempiterno.
Y es que ni la luz de estrella es eterna.
Y es que lo único eterno es la muerte.
Y yo,
con las manos rotas,
no te alcancé.
Fotografía por Zhao Rong Tan

Músico Violoncellista con una amplia carrera musical ejecutando en vivo y grabaciones acompañando músicos de diversos estilos. Actualmente miembro activo de La Orquesta Filarmónica de Las Artes, y docente a nivel universitario impartiendo materias teóricas.
